Un almacén de hierros y aceros no necesita otro programa que aprender, sino que lo que ya usa trabaje mejor. Un agente de IA se conecta a tu programa de gestión, a las tarifas, a los albaranes y al correo, y se ocupa de las tareas que más tiempo roban al mostrador: los pedidos pequeños con corte a medida, la actualización de tarifas, los certificados de colada, el reparto con camión grúa y las reclamaciones. Las decisiones de precio, calidad y entrega siguen en manos de personas.
El día de un almacén de este tipo se reparte entre pedidos grandes, que se preparan con calma, y una cola de pedidos pequeños con prisa: un cerrajero que necesita unos perfiles cortados a medida para esta tarde, un taller que pide chapa y tubo, un particular que no sabe bien qué referencia le conviene. Cada uno consume el mismo tiempo de atención, y el mostrador acaba haciendo de centralita.
¿Qué puede hacer un agente con los pedidos pequeños de corte a medida?
Recibe el pedido por el canal que use el cliente, ya sea WhatsApp, correo o teléfono transcrito, y lo traduce a líneas de pedido con producto, calidad, medida y longitud de corte. Comprueba contra tu catálogo que la referencia existe y que hay material, y avisa si el cliente pide una combinación que no vendéis. Con las medidas pedidas prepara la hoja de corte para el operario, y antes sugiere si hay retales o sobrantes en el almacén que sirven, para no abrir una barra nueva sin necesidad.
El mostrador confirma el precio y el plazo, y el operario corta. El agente no decide qué descuento se aplica ni asegura el material a ciegas: trabaja con la existencia que muestra tu sistema y lo marca cuando algo no coincide.
Tarifas que se mueven con el precio del acero
Cuando cambia el precio de la materia prima, ajustar la tarifa a mano es lento y se presta a olvidos. El agente toma el nuevo coste del proveedor, aplica las reglas de margen que tú has definido por familia de producto y genera una tarifa propuesta. Señala además los presupuestos abiertos que quedarían afectados y las listas de clientes con precio pactado, para que decidas qué se actualiza y qué se mantiene.
Nada se publica sin tu aprobación. Una vez aprobada la tarifa, el agente prepara el aviso a los clientes habituales con el mensaje que tú hayas revisado. Los acuerdos especiales y los márgenes son una decisión comercial, no algo que el agente deba resolver.
Certificados de colada y trazabilidad de cada lote
Cuando entra mercancía, cada partida llega con sus certificados. El agente los asocia al lote y a la colada correspondiente, y anota dónde está almacenado el material. Cuando vendes, enlaza el albarán con el lote del que sale cada pieza, de modo que si un cliente de obra o de estructuras pide el certificado de lo que se llevó, se localiza enseguida y no tras horas de buscar en carpetas.
También avisa de lo que falta: un lote sin certificado, un certificado que no coincide con la descripción o una venta que no puede enlazarse con ninguna colada. La comprobación de que el certificado corresponde de verdad al material, mirando las marcas y la documentación, sigue siendo de la persona responsable de calidad.
Reparto con camión grúa
Una ruta de reparto con camión grúa no es solo una lista de direcciones. Cuenta el acceso a la obra o al taller, la longitud de las barras frente a la caja del camión, el orden de descarga y quién recibe la mercancía. El agente propone el orden de la ruta a partir de los pedidos del día, agrupa por zona, tiene en cuenta las observaciones de acceso que hayas anotado de cada cliente y ordena la carga de forma que lo último en entrar sea lo primero en bajar.
Avisa a cada cliente de la franja de entrega y le pide confirmar que habrá alguien y que el acceso estará libre. La decisión final de la ruta, y cualquier cambio de última hora, es del responsable del reparto y del camionero, que son quienes conocen la calle.
¿Cómo se gestionan las reclamaciones por medidas o calidades?
Cuando un cliente dice que lo que ha recibido no es lo que pidió, lo primero es reconstruir lo ocurrido. El agente recupera el pedido original, el albarán, la hoja de corte, el lote y el certificado, y resume los hechos: qué se pidió, qué se cortó, qué se entregó. Con eso clasifica la reclamación como un posible error de corte, de calidad, de preparación o de petición del propio cliente, y deja el expediente completo delante de quien tenga que resolverla.
La solución, ya sea reponer, abonar o aceptar una devolución, la decide una persona. El agente no asigna culpas ni responde con una conclusión automática: aporta el expediente para que la respuesta sea rápida, y escribe al cliente lo que el responsable haya aprobado.
Errores habituales al introducir un agente en un almacén
- Querer cubrir todo a la vez: es mejor empezar por una tarea con datos fiables.
- No limpiar el catálogo: si las referencias están duplicadas o mal descritas, el agente las hereda.
- Dejar que publique tarifas sin revisión: cualquier cambio de precio debe pasar por una persona.
- Olvidar al operario: la hoja de corte debe ser clara para quien está junto a la sierra, no solo para quien está en el despacho.
Por dónde empezar con algo pequeño
Un buen primer paso es el pedido pequeño por WhatsApp convertido en hoja de corte, con la comprobación de existencias. Es una tarea repetida, con un resultado fácil de revisar. Más adelante se suman los certificados de colada, que exigen ordenar el archivo, y por último las tarifas y la ruta de reparto.
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Conclusión
Un almacén de hierros y aceros vive de servir rápido, de tener claro qué se vende y de saber de dónde viene cada pieza. El agente atiende el pedido pequeño, propone tarifas, ordena certificados, planifica rutas y reúne el expediente de cada queja; tú y tu equipo mantenéis el precio, la calidad y el trato con el cliente.
En MG Solutions construimos agentes de IA específicos para cada almacén, adaptados a tu programa de gestión, a tu catálogo y a tu forma de servir, no una plantilla genérica.
Si quieres ver cómo encajaría en tu almacén, escríbenos y lo hablamos.