La IA no peritará una embarcación en tu lugar: el casco, el motor y la prueba de mar los examina el perito, y es él quien firma el estado real. Lo que sí hace un agente es ordenar todo lo que rodea a la inspección: clasificar las fotos y las mediciones, montar el informe previo a una compraventa, preparar los partes de daños para las aseguradoras, seguir las reparaciones en el varadero y reunir comparables para una valoración. Con eso, el perito pasa menos horas ante el ordenador y más a bordo.
Un perito naval o un inspector de embarcaciones de recreo suele trabajar solo o con un pequeño equipo, repartido entre varios puertos y varaderos. Vuelve de una inspección con cientos de fotos, notas en el móvil y un par de mediciones apuntadas a mano. Una gran sociedad de peritación tiene personal de apoyo para convertir eso en un informe. Tú puedes organizarte de modo parecido con un agente que trabaje contigo.
Una inspección de principio a fin: del encargo al informe
Todo empieza con el encargo: un comprador que quiere saber en qué estado está el barco antes de pagar, un armador que tiene un problema, una aseguradora que pide un informe de daños. El agente abre el expediente con los datos de la embarcación, su tipo (vela, motor, semirrígida), el puerto y el contacto, y prepara la lista de comprobaciones adecuada a ese tipo: casco y cubierta, obra viva, hélice y ejes, motor y transmisión, instalación eléctrica, jarcia y velas si las hay, equipos de seguridad a bordo, documentación. Tú la ajustas a tu método y la llevas contigo en el móvil.
¿Cómo ordena el agente las fotos y las mediciones de una inspección?
Una inspección genera muchísima información visual, y el problema no es hacer las fotos, sino saber luego a qué corresponde cada una. El agente asigna cada imagen a su apartado de la lista, por ejemplo casco por estribor, quilla, timón o cuadro eléctrico, usando la hora, la descripción que le dictes y lo que ve en la foto. Avisa de lo que falta antes de que dejes el barco: no hay foto del eje, no hay lectura de humedad en la zona del casco que mencionaste. Las mediciones, como lecturas de humedad en el casco o el estado de las baterías, quedan anotadas por zona, con el aparato utilizado y su fecha de calibración. Lo que significan esas lecturas lo interpreta el perito.
Informe previo a la compraventa
Con el expediente completo, el agente monta el borrador del informe: descripción de la embarcación, hallazgos por apartado con sus fotos, defectos anotados y una lista de pendientes de comprobar, como una prueba de mar o una revisión del motor por un taller especialista. Redacta las partes descriptivas con tu estilo y deja en blanco las conclusiones. El perito escribe las valoraciones, clasifica la gravedad de cada defecto, firma y entrega el informe a quien lo encargó.
El informe es confidencial. Contiene datos del propietario, del comprador y a veces de la aseguradora, de modo que el agente solo lo comparte con quien aparece en el encargo.
Partes de daños para aseguradoras
Cuando una aseguradora te encarga un parte tras un siniestro, hay que seguir un formato y aportar referencias, fotos de los daños, descripción de las causas probables y valoración de la reparación. El agente prepara el borrador con los datos del siniestro y las fotos ya clasificadas, y te recuerda qué campos obligatorios quedan por rellenar. La causa del daño y el alcance de la reparación los determina el perito. El agente no los deduce.
Seguimiento de reparaciones en el varadero
Cuando se aprueba una reparación, empieza otro trabajo: ver que se hace lo acordado. El agente mantiene un tablero por embarcación con cada trabajo, su estado, el presupuesto aprobado y las desviaciones. Pide al varadero una actualización periódica, recoge las fotos del avance y avisa al armador o a la aseguradora cuando hay un cambio importante. Si el varadero propone un trabajo adicional, el agente lo compara con el presupuesto original y lo deja marcado para que lo valore el perito.
Las semanas de más carga: antes de la temporada y después de un temporal
El trabajo de un perito no es parejo. Se concentra antes de la temporada de navegación, cuando los armadores quieren su barco a flote y los compradores se apresuran, y después de un temporal, cuando se acumulan los partes. En esas semanas, el agente mantiene la agenda de inspecciones por puerto para agrupar desplazamientos y atiende los primeros contactos con las preguntas de siempre: qué tipo de embarcación es, en qué puerto está, para qué se necesita la inspección y cuál es la fecha límite. Tú ves la cola ordenada por urgencia y decides qué aceptas.
¿Puede una IA valorar una embarcación?
No en el sentido de fijar el valor. El agente puede reunir comparables que tú le indiques o que localice en las fuentes que hayas aprobado, como eslora, año, motorización, horas de motor, estado general y equipamiento, y presentarlos en una tabla. También recoge los ajustes que sueles aplicar. Pero el valor final depende del estado real, de la historia del barco, del mercado local y de cosas que solo se ven en persona. Esa valoración, con su razonamiento, la hace y la firma el perito.
Por dónde empezar con algo pequeño
Empieza por las fotos. Para un tipo de embarcación, por ejemplo veleros de recreo, monta la lista de comprobaciones y deja que el agente clasifique las imágenes de tus próximas inspecciones. Si ahí te ahorra horas, añade el borrador de informe. Los partes de aseguradoras y el seguimiento del varadero vienen después.
Para ver el entorno en el que se mueven tus clientes, puedes leer IA para astilleros y varaderos y IA para clubes náuticos y puertos deportivos. Si trabajas mucho con aseguradoras, hay un paralelismo en FAQ: IA en peritos de seguros. Y qué es un agente de IA te da las nociones básicas.
Conclusión
El perito naval vende criterio y firma, y eso no se automatiza. Lo que consume sus horas sin añadirle valor son las fotos desordenadas, los formatos de cada aseguradora y el seguimiento de los trabajos. Un agente se ocupa de eso y deja al perito el casco, el motor, la prueba de mar y las conclusiones.
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