Cumplimiento normativo·9 de octubre de 2026·6 min de lectura

Qué añadir a tu política de privacidad cuando usas IA

Qué cambios revisar en la política de privacidad de tu web o tienda al incorporar un agente de IA: finalidades, proveedores, plazos, derechos y aviso en el chat.

Tu web o tu tienda tiene una política de privacidad, probablemente escrita hace tiempo con una plantilla. Ahora has puesto un agente de IA que atiende el chat, gestiona pedidos o prepara presupuestos con datos de clientes, y esa política sigue contando lo de antes. Si el agente trata datos personales (nombres, correos, mensajes, pedidos), el texto debería reflejarlo: para qué usas la IA, qué proveedores intervienen, cuánto tiempo se guarda lo que se recoge y qué derechos tienen las personas y cómo ejercerlos.

Una gran empresa revisa esto con su departamento jurídico cada vez que cambia algo. Tú puedes hacer lo mismo en pequeño: preparar tú la lista de cambios y llevarla a tu asesor, que es quien valida el texto final. Este artículo te da esa lista.

¿Hay que cambiar la política de privacidad si incorporo un agente de IA?

Depende de lo que haga el agente, y lo confirma tu asesor. Si el agente responde a clientes por chat o por correo, lee solicitudes con nombres, mira pedidos o guarda conversaciones, trata datos personales y lo normal es que el texto necesite ajustes. Si solo lo usas internamente para tareas sin datos de personas, como redactar un texto genérico, el cambio puede ser mínimo o ninguno.

Lo que quieres evitar es que la política diga una cosa y tu empresa haga otra. Esa distancia, más que la IA en sí, es lo que genera problemas: un cliente lee que sus datos solo los usas para gestionar su pedido, y luego descubre que un servicio externo de IA ha procesado su conversación. Contarlo con claridad antes lo evita.

Los cambios concretos que debes revisar

Esta es la lista de apartados. No es texto legal para copiar, sino los puntos que tu asesor debería revisar contigo:

  • Finalidades. Para qué usas la IA con datos de personas: atender consultas, gestionar pedidos, preparar presupuestos, enviar avisos. Cada uso debe poder explicarse en una frase.
  • Proveedores. Quién recibe los datos para que el agente funcione: la empresa que lo monta, el proveedor del modelo de IA, el alojamiento. Pide a tu proveedor la lista y comprueba que coincide con lo que dices.
  • Dónde se tratan los datos. Si algún proveedor trabaja fuera de la Unión Europea, tu asesor te dirá cómo contarlo y qué cautelas hay que tener.
  • Plazos. Cuánto tiempo guardas las conversaciones y lo que el agente recuerda de cada cliente. Lo desarrollamos en memoria del agente y RGPD.
  • Derechos de las personas y cómo ejercerlos. Acceso, rectificación, supresión y el resto: a qué correo escribir y quién contesta. Si el agente guarda datos de una persona, debes poder localizarlos y borrarlos.
  • Decisiones automatizadas. Si el agente decide algo que afecta a una persona sin que nadie lo revise (aceptar o rechazar una solicitud, fijar un precio concreto), consúltalo con tu asesor. Lo prudente es que esas decisiones las tome una persona.
  • Datos que no se piden. Si has decidido que el agente no debe recoger datos delicados, puedes decirlo y reforzarlo con avisos en el propio formulario o chat.

¿Y el aviso de que el cliente habla con una IA?

Es otra cosa y conviene no mezclarla con la política. La Comisión Europea comunicó el 31 de julio de 2026 que, desde el 2 de agosto de 2026, se aplican nuevas reglas de transparencia, entre ellas que los chatbots avisen de que son IA. Ese aviso va en el propio chat, en el punto donde la persona habla con el sistema, y no basta con tenerlo escondido en un texto legal.

Por tanto, una buena práctica es hacer las dos cosas: una frase clara al empezar la conversación ("estás hablando con un asistente automático") y un apartado en la política de privacidad que explique qué datos trata. Si tu caso entra en esas reglas y cómo cumplirlas exactamente, te lo confirma tu asesor; aquí solo señalamos que existe. La fuente está al final del artículo.

¿Cómo redactarlo para que lo entienda un cliente?

Escribe como hablas con un cliente en tu tienda: frases cortas, sin jerga y concreto. Un ejemplo orientativo, que tu asesor adaptaría y validaría:

"Para atender tus consultas usamos un asistente automático basado en inteligencia artificial. Tus mensajes y los datos que nos das (nombre, correo, pedido) se utilizan solo para responderte y gestionar tu compra. Los trata nuestro proveedor tecnológico por encargo nuestro y se conservan el tiempo que explicamos más abajo. Puedes pedirnos ver, corregir o borrar tus datos escribiendo a esta dirección."

Evita dos errores: prometer cosas que no puedes demostrar ("tus datos están totalmente protegidos") y copiar textos genéricos que no describen lo que tu empresa hace de verdad. Un texto breve y cierto vale más que uno largo y vago. Y no olvides que, para responder bien cuando alguien ejerce sus derechos, necesitas un circuito preparado; tienes un ejemplo en cómo automatizar la gestión de solicitudes RGPD con IA.

Qué hace el agente y qué sigue haciendo una persona

El agente te ayuda a preparar el borrador: puede revisar qué datos toca cada tarea que hace, enumerar los proveedores y los plazos de conservación, y comparar lo que hace con lo que dice la política vigente para señalar las diferencias. También puede ayudarte a dejar documentado el uso de IA, como cuentan en cómo documentar el uso de IA para una auditoría de datos.

El texto final lo valida tu asesor o la persona que lleve la protección de datos. Esa persona decide qué se puede afirmar con rigor y qué obligaciones tienes, porque la interpretación de la normativa no se delega en un agente. Y conviene revisar la política cada vez que cambies de proveedor, añadas una función al agente o empieces a guardar un tipo de dato nuevo.

Fuentes

Conclusión

Cuando incorporas un agente de IA que trata datos de personas, tu política de privacidad debe contar las finalidades, los proveedores, dónde se tratan los datos, los plazos y los derechos, y el chat debe avisar de que hablan con una IA. Prepara tú la lista y deja que tu asesor valide el texto.

En MG Solutions construimos agentes de IA específicos para cada empresa, adaptados a tu forma de trabajar y a tus herramientas, no una plantilla genérica. Un buen punto de partida es dejar por escrito qué tareas hace el agente, con qué datos y con qué proveedores, para que tu asesor tenga base sobre la que trabajar.

Si quieres ver cómo encajaría en tu empresa, escríbenos y lo hablamos.

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