En la trastienda hay una caja con un producto que compraste hace más de un año, convencido de que iba a funcionar. Cada vez que pasas por delante piensas «ya lo venderé». Mientras tanto, esa caja ocupa sitio, inmoviliza dinero que podías haber usado en otra cosa y, lo peor, quizá se lo vuelvas a pedir al proveedor en el próximo pedido porque nadie se acuerda de que no sale.
Las empresas grandes no dejan eso al azar. Revisan con regularidad qué artículos han dejado de moverse, deciden qué hacer con cada uno y cuidan de no volver a comprar lo que ya tienen de sobra. Una pyme puede hacer esa misma revisión sin un equipo de logística, y las dudas más habituales tienen respuesta corta.
¿Qué es exactamente el stock muerto?
Es la mercancía que tienes almacenada y que ya no se vende, o que se vende tan despacio que tardarías mucho tiempo en agotarla. Puede ser un producto que pasó de moda, una talla que no sale, una referencia que sustituiste o algo que compraste de más en una oferta del proveedor.
Conviene distinguirlo de otros casos:
- Producto estacional. Un artículo de invierno parado en verano no está muerto, está esperando su temporada.
- Producto lento pero constante. Se vende poco, pero se vende. Puede ser útil tenerlo por el servicio que das.
- Producto muerto de verdad. No se ha vendido en un período largo y no hay motivo para pensar que vuelva a salir.
La pérdida no llega el día que algo deja de venderse, sino el día que lo descubres demasiado tarde: cuando ya caducó, pasó de temporada o el proveedor no admite devoluciones.
¿Cómo lo revisan las empresas grandes?
Con un ritmo fijo. Cada cierto tiempo miran la lista de artículos y los dividen en grupos: los que se mueven bien, los que se mueven poco y los que no se han movido en mucho tiempo. Para estos últimos, alguien decide qué hacer: liquidar, agrupar en un pack, devolver al proveedor si lo admite, regalar o dar de baja. Y, sobre todo, alguien se asegura de que no se vuelva a pedir lo que sobra.
En una pyme lo habitual es que esa revisión no exista, no por desidia, sino porque requiere cruzar ventas, compras y existencias, y eso lleva horas.
¿Qué mira el agente en tus datos?
Un agente de IA, aquí, es un programa que revisa tus ventas y tus existencias con la frecuencia que le indiques y te presenta un resumen. Para cada artículo puede mirar:
- La fecha de la última venta.
- Cuánto se vendía antes y cómo ha evolucionado.
- Cuántas unidades tienes ahora y desde cuándo las tienes.
- Si hay pedidos pendientes al proveedor.
- Si el producto tiene una temporada marcada, para no confundir lo estacional con lo muerto.
Con eso te entrega una lista ordenada: primero lo más parado y lo que más dinero inmoviliza, luego lo dudoso.
¿Qué te propone para cada artículo?
El agente sugiere; tú decides. Para cada producto parado puede proponer opciones como:
- Promoción o rebaja, si todavía tiene salida.
- Packs o combinaciones con productos que sí se venden.
- Devolución al proveedor, si el contrato o las condiciones de compra lo permiten.
- Cambiar la ubicación en la tienda o destacarlo en la web, si el problema es que nadie lo ve.
- Donación o baja, como última opción.
Las propuestas se basan en lo que tú le hayas contado de tu negocio. No conoce tus clientes mejor que tú. Por eso te presenta opciones y no toma la decisión.
¿Y antes de volver a comprar?
Esta es probablemente la parte más útil. Cuando vas a hacer un pedido y aparece un artículo que tienes parado, el agente te lo dice antes de que lo envíes: «Este producto no se ha vendido en mucho tiempo y ya tienes existencias. ¿Seguro que quieres pedir más?».
No lo bloquea: a veces hay una razón (una promoción que se acerca, un encargo de un cliente). Simplemente te obliga a pensarlo antes, que es lo que hace un buen responsable de compras en una gran empresa.
¿Qué no hace el agente?
Conviene ser claro con los límites:
- No ve el almacén. Trabaja con los datos que tiene. Si el inventario del programa no coincide con lo que hay en las estanterías, sus conclusiones se resienten. Un recuento físico de vez en cuando sigue siendo necesario.
- No decide el precio de liquidación. Eso depende de tu margen, de lo que te costó y de lo que quieres conseguir.
- No decide el tratamiento contable ni fiscal. Dar de baja o depreciar existencias tiene efectos en las cuentas y en los impuestos, y eso lo determina tu asesor, no el agente.
- No habla con el proveedor por su cuenta. Puede preparar un borrador de mensaje para pedir una devolución, pero lo envías tú.
- No sabe lo que no está escrito. Si un artículo está parado porque un cliente importante te ha dicho que lo pedirá pronto, eso solo lo sabes tú.
¿Por dónde empezar?
Con algo pequeño y fácil de comprobar:
- Elige una familia de productos, la que más te preocupe o la que más espacio ocupe.
- Comprueba que los datos de ventas y existencias son fiables para esa familia.
- Pide una primera lista de artículos parados y revísala con quien conozca el producto.
- Decide qué hacer con los tres o cuatro primeros, y mira qué pasa.
- Activa el aviso previo a la compra para esa familia y amplía después al resto.
Si te interesa profundizar en el tema, puedes leer sobre IA para predecir la demanda de productos, sobre la gestión de inventario con IA y sobre la reposición automática, que es el otro lado de la misma moneda.
Conclusión
El stock muerto se detecta con una revisión regular de lo que se mueve y lo que no, y se evita con un aviso antes de volver a comprar lo que sobra. Un agente de IA hace esa revisión y te entrega la lista, con opciones para cada artículo; tú decides qué hacer, a qué precio y con qué efecto en tus cuentas junto a tu asesor.
En MG Solutions construimos agentes de IA específicos para cada empresa, adaptados a tu forma de trabajar y a tus herramientas, no una plantilla genérica.
Si quieres ver cómo encajaría en tu empresa, escríbenos y lo hablamos.