Según el Work Trend Index 2024 de Microsoft, el 78 % de las personas que usaban IA en el trabajo llevaba sus propias herramientas de IA. Si diriges una pyme, la pregunta incómoda es evidente: ¿cuántos de tus empleados lo están haciendo ya, y con qué datos de tu empresa?
La respuesta exacta no existe, y conviene decirlo desde el principio. Ningún estudio de los que citamos aquí mide "sin permiso" en sentido estricto. Lo que miden es algo cercano, y útil: cuánta gente usa IA, cuánta trae su propia herramienta y cuánta ha recibido formación de su empresa. Con esas piezas se puede hacer una lectura honesta y sacar conclusiones prácticas, sin alarmismo y sin mirar hacia otro lado.
Qué dicen los datos
Cuánta gente usa IA en el trabajo y de dónde sale la herramienta. El Work Trend Index 2024 de Microsoft y LinkedIn encuestó a 31.000 trabajadores del conocimiento de 31 países entre febrero y marzo de 2024. El 75 % usaba IA en el trabajo, y el 78 % de esos usuarios llevaba sus propias herramientas. Es lo que se conoce como BYOAI, "trae tu propia IA".
En España. En esa misma edición, el 68 % de los trabajadores en España incorporaba la IA en su rutina laboral, frente al 75 % de los empleados del resto de países.
Quién los ha formado. Solo el 39 % de las personas que usaban IA en el trabajo en todo el mundo había recibido formación en IA de su empresa. La propia encuesta apunta, además, a que pocas empresas planeaban ofrecer formación en IA generativa ese año.
Por qué lo hacen, según ellos mismos. En el Work Trend Index 2026 (20.000 trabajadores que ya usan IA en 10 países, febrero-abril de 2026), la mayoría de los usuarios temía quedarse atrás si no la usaba para adaptarse rápido, pero solo una minoría decía que se le recompensaba por reinventar su trabajo con IA aunque no se alcanzaran los resultados.
Lo que mide la estadística oficial. El INE (2025) estima que el 21,1 % de las empresas españolas de 10 o más empleados utilizaba inteligencia artificial en el primer trimestre de 2025. Pero esa encuesta pregunta a la empresa, no a cada empleado.
Cómo leerlos, y qué no dicen
Hay cinco cautelas que conviene tener a mano antes de citar cualquiera de estas cifras en una reunión.
- "Sus propias herramientas" no equivale a "sin permiso". Quien usa una herramienta personal puede hacerlo con el visto bueno de su jefe, o en una empresa donde no existe ninguna norma. No se puede incumplir lo que nunca se ha escrito. La cifra del 78 % habla de dónde viene la herramienta, no de si estaba prohibida.
- Son trabajadores del conocimiento, no toda la plantilla. La encuesta de 2024 se limita a personas cualificadas que trabajan sobre todo con información. En una pyme con perfiles de taller, tienda o reparto, el panorama puede ser muy distinto.
- Es una encuesta autodeclarada de una empresa que vende IA. Eso no la invalida, pero obliga a leerla como una pista, no como una medición objetiva. Lo mismo ocurre con la edición de 2026, que además solo encuesta a quienes ya usan IA y no incluye España.
- Los datos son de 2024 y de 2026, y la tecnología cambia rápido. Lo que era cierto hace dos años puede haberse movido.
- No mezcles poblaciones. El 68 % de trabajadores españoles que incorporaban IA y el 21,1 % de empresas que la usan no son comparables: uno habla de personas, el otro de empresas. Además, la estadística del INE cuenta como usuaria a la empresa que emplea al menos una tecnología de IA, y no incluye a las de menos de 10 empleados.
Con estas cautelas, la lectura razonable es modesta pero clara: es verosímil que en tu empresa ya haya gente usando IA por su cuenta, y es poco probable que haya recibido formación suficiente. No sabes cuántos son, y precisamente por eso conviene averiguarlo sin buscar culpables.
Qué implica para una pyme
Cuando alguien usa una herramienta por su cuenta, el riesgo principal no es la herramienta, sino lo que se le entrega. Algunas situaciones habituales:
- Datos de clientes o del personal pegados en un servicio externo para "que me lo resuma" o "que me lo redacte".
- Documentos confidenciales (ofertas, contratos, precios) usados como material de trabajo.
- Errores que no se detectan porque nadie sabe que se ha usado IA y, por tanto, nadie lo revisa.
- Falta de trazabilidad: si surge un problema, no hay forma de saber qué se hizo ni con qué.
La Agencia Española de Protección de Datos publicó el 27 de enero de 2026 un decálogo con recomendaciones. En el ámbito laboral destaca la importancia de seguir las políticas de información y seguridad de cada organización y de no incluir en las herramientas de IA información que revele datos confidenciales de la entidad ni de su personal o clientes. Son recomendaciones, no obligaciones legales por sí mismas, pero marcan un criterio claro.
También hay una cara positiva. Quien usa IA por su cuenta suele ser alguien con iniciativa que ya ha encontrado utilidades reales. Ese conocimiento es valioso si lo conviertes en normas y formación compartidas, y se pierde si lo conviertes en un clima de sospecha.
Qué hacer con esto
- Pregunta, sin castigar. Una encuesta anónima o una conversación de equipo con dos preguntas bastan: "¿qué usas ya?" y "¿para qué?". Si el miedo a la sanción es alto, no obtendrás respuestas sinceras.
- Ofrece una alternativa aprobada. Prohibir sin dar una opción hace que el uso pase a ser más discreto, no que desaparezca.
- Escribe una norma de una página. Qué se puede hacer, qué datos no se pegan nunca y qué se revisa antes de que salga de la empresa. Tienes un modelo en cómo redactar una política interna de uso de IA.
- Forma al equipo por puesto. Si, según Microsoft y LinkedIn (2024), solo el 39 % de las personas que usan IA en el trabajo había recibido formación de su empresa, el hueco es evidente. La formación más útil parte de tareas reales de cada puesto.
- Documenta los usos, para saber qué se hace y poder responder si alguien pregunta. Puede ayudarte cómo documentar el uso de IA para una auditoría de datos.
- Revisa la parte laboral y de datos con tu asesor antes de aplicar medidas de control, porque algunas formas de vigilancia tienen límites legales.
Antes de lanzar cualquier mensaje al equipo, repasa doce comprobaciones antes de pedir a tu plantilla que use IA.
Fuentes
- Microsoft y LinkedIn (2024): 2024 Work Trend Index: AI at Work Is Here. Now Comes the Hard Part
- Microsoft y LinkedIn (2024): Microsoft y LinkedIn presentan un estudio con las conclusiones del año en el que la IA ha revolucionado la manera de trabajar (Work Trend Index 2024, Microsoft España)
- Microsoft (2026): 2026 Work Trend Index report: Agents, human agency, and the opportunity for every organization
- INE (2025): Nota de Prensa: Encuesta sobre el uso de TIC y del comercio electrónico en las empresas. Año 2024 - Primer trimestre 2025. Datos definitivos
- AEPD (2026): La AEPD publica un decálogo con recomendaciones para proteger la privacidad al usar herramientas de IA
Conclusión
Los estudios no dicen cuántos empleados usan IA sin permiso, pero sí que mucha gente la usa en el trabajo, que buena parte lleva sus propias herramientas y que pocas empresas han formado a su gente. Para una pyme, lo prudente es asumir que ya ocurre, averiguarlo sin castigar, ofrecer una alternativa aprobada y poner por escrito unas normas sencillas.
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