Según la OCDE, en una encuesta de finales de 2024 a más de 5.000 pymes de siete países, el 65 % de las pymes que usan IA generativa dijo que esta había ayudado a aumentar el rendimiento de sus empleados, más que las que dijeron que les había permitido crecer, y el 29 % que les había permitido competir con empresas más grandes. Dicho de otro modo, en esa encuesta más pymes dijeron que la IA había aumentado el rendimiento de sus empleados que las que dijeron que les había permitido crecer.
Esa diferencia es el problema que aborda este artículo. Un agente de IA que se encarga de tareas repetitivas libera horas, pero las horas libres no se convierten solas en clientes, en un servicio mejor o en un equipo más preparado. Si no les das un destino, se las comen las urgencias de siempre. Veamos cómo decidir en qué reinvertirlas para que esa capacidad extra se transforme en crecimiento.
Cómo leer ese dato (y qué no dice)
Conviene leerlo con cuidado. Son percepciones declaradas, y respondió la persona con mejor visión de las tecnologías de la empresa, que a menudo es el dueño o el gerente. Se refiere solo a pymes que ya usan IA generativa y a siete países, entre los que no figura España. Y no explica por qué la mejora de rendimiento se nota más que la de crecimiento.
Tampoco demuestra que "las horas se pierden". Lo que sí permite es una lectura prudente, que es nuestra y no de la fuente: ganar capacidad es la parte más fácil de apalancarse en la IA, y convertirla en ventaja competitiva exige decidir con intención qué se hace con ella.
Por qué las horas se evaporan si no tienen destino
Hay tres razones corrientes:
- El trabajo se expande. Si hay hueco en la agenda, aparece una reunión, un correo más o una tarea que antes se descartaba. Sin proteger ese tiempo, se diluye en lo urgente.
- Nadie es dueño del tiempo liberado. El ahorro es difuso: unos minutos por persona y día. Si nadie es responsable de usarlo, nadie lo usa.
- No se mide. Sin saber cuántas horas se han liberado de verdad, es imposible decidir qué hacer con ellas. Hay ideas para hacerlo con rigor en horas ahorradas: cómo medirlas sin inflar las cifras.
Un estudio del Banco de Pagos Internacionales (BIS, 2026) con datos emparejados de más de 12.000 empresas no financieras de la UE y EE. UU. estima que adoptar IA aumenta el nivel de productividad laboral de la empresa un 4 %; las ganancias son mayores en las empresas medianas y grandes y dependen de inversiones complementarias en software, datos o formación de la plantilla. Es una estimación a corto plazo, no un experimento, y los propios autores aclaran que los efectos a más largo plazo siguen siendo inciertos. No te dice qué ahorrará tu empresa, pero apunta a que la tecnología sola no basta: las inversiones complementarias cuentan. Como lectura nuestra, parte de esa inversión puede salir de las horas que has liberado.
Cinco destinos posibles para las horas
No todas las horas tienen que ir a vender. Esta tabla compara cinco destinos habituales:
| Destino | Qué puedes ganar | Riesgo si se hace mal | Cuándo tiene más sentido |
|---|---|---|---|
| Clientes actuales | Seguimiento más cercano, propuestas mejor preparadas, menos clientes que se van sin avisar | Dedicar tiempo sin un objetivo claro y sin medir si cambia algo | Si pierdes clientes por falta de atención o tardas en responder |
| Nuevos clientes | Más contactos, más propuestas, más presencia | Prometer más de lo que puedes ejecutar | Si tienes capacidad de servir más trabajo del que haces hoy |
| Producto o servicio | Mejorar lo que ofreces, probar una oferta nueva, cuidar la calidad | Perderse en mejoras que el cliente no valora | Si recibes quejas o peticiones repetidas de los clientes |
| Formación del equipo | Que más personas saquen partido a la IA con criterio | Formar sin un uso real donde aplicarlo | Si el uso de la IA es desigual entre personas |
| Procesos y datos | Ordenar información y tareas para que el agente funcione mejor | Que se quede en una tarea eterna sin fecha de cierre | Si el agente falla porque faltan datos o instrucciones claras |
Un sexto destino, que no hay que despreciar, es descansar o reducir carga: menos horas extra y menos agotamiento también retienen talento y mejoran el trabajo. No todo tiene que traducirse en ventas, pero conviene decidirlo a propósito y no por inercia.
La formación como destino, con matices
La formación suele ser el destino más infravalorado. En la misma encuesta de la OCDE a pymes (siete países, finales de 2024), solo el 23,6 % de las pymes que usan IA generativa declaró que sus empleados participan en formación relacionada con la IA, y entre las pymes que no la usan la cifra baja al 2,7 %. Es un dato declarado por el responsable de la pyme, no una medición.
La OCDE recuerda además que, en sus encuestas sobre IA a trabajadores y empresas, los resultados de la IA fueron en general mejores cuando los trabajadores habían recibido formación para trabajar con IA. Es una asociación, no una prueba de causalidad: puede que las empresas que forman sean también las que mejor organizan el trabajo. Pero es una razón sensata para reservar una parte del tiempo liberado a que el equipo aprenda a usar bien lo que ya tiene.
Cómo decidir: cuatro preguntas
- ¿Qué frena hoy tu crecimiento? Si es la capacidad comercial, ve a clientes. Si es la calidad, a producto. Si es el desorden interno, a procesos y datos. Parte del cuello de botella real, no del que te gustaría tener.
- ¿Dónde está el dinero que ya tienes? Con frecuencia, el mejor retorno del tiempo está en los clientes actuales: más contacto, mejores propuestas, menos abandono.
- ¿Puedes medirlo? Elige un destino cuyo resultado puedas ver en semanas: respuestas a propuestas, clientes recuperados, quejas que bajan.
- ¿Se puede deshacer? Prefiere apuestas pequeñas y reversibles al principio. Si funciona, aumentas el tiempo. Si no, lo reasignas sin drama.
Un ejemplo para pensarlo
Caso hipotético. Una asesoría con seis personas incorpora un agente que prepara los borradores de documentos y recuerda los plazos de los clientes. Tras medir con cuidado, comprueban que el equipo recupera, en conjunto, una mañana de trabajo a la semana. La gerencia reserva esa mañana por escrito y decide dedicarla a llamar a clientes que llevan tiempo sin hablar con ellos y a preparar un servicio nuevo que varios clientes les han pedido. Una persona se hace responsable de cada línea, y al cabo de un mes revisan qué ha funcionado.
Aprendizajes del ejemplo: el tiempo libre se protegió en la agenda, tuvo un responsable, se midió y se revisó. Nadie confió en que "ya se usaría bien" por sí solo. Y el agente prepara borradores, pero cada documento lo revisa y firma una persona de la asesoría.
Cuidado con dos trampas
- Contar horas que no existen. Si inflas el ahorro, planificarás con un tiempo que no tienes. Mide antes y después, y trata como estimación lo que no puedas medir.
- Dar por hecho que las horas son intercambiables. Cinco minutos sueltos por persona no equivalen a una tarde completa. A veces hay que reorganizar horarios para convertir los ratos sueltos en bloques utilizables.
Más ideas en cómo implementar IA reinvirtiendo el ahorro generado y en cómo la IA libera tiempo para tareas estratégicas.
Fuentes
- OCDE (2024): Generative AI and the SME Workforce: New Survey Evidence
- Banco de Pagos Internacionales, BIS (2026): AI adoption, productivity and employment: evidence from European firms (BIS Working Papers n.º 1325)
Conclusión
Un agente de IA libera horas, pero convertirlas en crecimiento exige decisión: elegir un destino (clientes, producto, formación, procesos o descanso), asignar un responsable, medir y revisar. Sin eso, el tiempo recuperado se diluye en lo urgente y la ventaja se queda en una sensación.
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