Solo el 39 % de las personas que usan IA en el trabajo en todo el mundo había recibido formación en IA de su empresa, según el Work Trend Index 2024 de Microsoft y LinkedIn. Es una frase corta con una consecuencia larga: la herramienta ya está en las manos del equipo y, en muchos casos, nadie ha explicado cómo usarla bien, qué información no se le debe dar ni cuándo conviene desconfiar de lo que responde.
Si diriges una pyme, quizá lo reconozcas. Alguien redacta correos con IA, otra persona resume documentos largos y tú no sabes del todo qué herramienta usan ni con qué datos. Este artículo reúne lo que muestran las encuestas que hemos verificado sobre uso y formación, explica cómo leerlas sin pasarte de frenada y propone qué hacer con esa brecha en tu equipo.
Qué dicen los datos
El uso ya es habitual entre trabajadores cualificados. El Work Trend Index 2024 de Microsoft y LinkedIn encuestó a 31.000 personas de 31 países, entre ellas 1.000 trabajadores cualificados en España. En España, el 68 % de los trabajadores incorporaba la IA en su rutina laboral, frente al 75 % de los empleados del resto de países.
La formación va por detrás. En esa misma edición, solo el 39 % de las personas que usan IA en el trabajo en todo el mundo había recibido formación en IA de su empresa, y solo el 25 % de las empresas planeaba ofrecer formación en IA generativa ese año.
Lo que dicen querer los líderes. El 64 % de los líderes españoles, y el 66 % de los líderes globales, afirmaba que no contrataría a alguien sin habilidades en IA.
Lo que frena a las empresas españolas. En el módulo sobre IA de la Encuesta del Banco de España sobre la Actividad Empresarial (cuarto trimestre de 2024, unas 6.300 empresas), la falta de personal cualificado fue el principal obstáculo para usar IA: afectaba negativamente a casi la mitad de las empresas (45,8 %), por delante de los costes (40,8 %) y de la falta de datos (37,8 %). En esa misma encuesta, el 19,9 % de las empresas encuestadas usaba algún sistema de IA.
La formación en tecnología, en general, tampoco sobra. Según Eurostat, en 2024 el 21,22 % de las empresas españolas con 10 o más personas ocupadas proporcionó formación para desarrollar las competencias TIC de su personal; en el conjunto de la UE, el 22,29 %. Es formación en tecnología en sentido amplio, no específica de IA.
Cómo leerlos (y qué no dicen)
Estas cifras orientan, pero no todas miden lo mismo. Conviene tener presentes cinco cautelas:
- Son percepciones, no mediciones. El Work Trend Index es una encuesta autodeclarada, hecha entre febrero y marzo de 2024: la gente cuenta qué usa y qué formación recuerda haber recibido. Los obstáculos del Banco de España son los que las empresas consideran «relevantes» o «muy relevantes».
- No retratan a toda la población trabajadora. La encuesta de Microsoft y LinkedIn habla de trabajadores cualificados, es decir, de trabajo de oficina y de conocimiento, no de cocina, taller u obra. Además, es de 2024, y los hábitos cambian rápido.
- El 39 % y el 25 % no son comparables. El primero se refiere a personas que ya usan IA; el segundo, a empresas, y no a una muestra de pymes.
- Un 68 % frente a un 75 % no demuestra que España vaya rezagada. En España respondieron 1.000 trabajadores cualificados. Es una orientación, no un ranking.
- Exigencia y formación vienen de preguntas distintas. Poner juntas la opinión de los líderes sobre contratar y la formación recibida invita a pensar que se pide más de lo que se enseña, pero no son la misma población ni se ha medido en el mismo grupo de personas.
Y hay cosas que estos datos simplemente no dicen: no dicen si la formación mejora el resultado en tu empresa, ni cuántas horas hacen falta, ni qué contenido tiene la que se ha dado. Tampoco dicen cuánta gente pega datos de clientes en herramientas sin permiso. Para eso solo sirve preguntar en tu propio equipo.
Qué implica esa brecha para quien dirige un equipo
Aunque las cifras no sean perfectas, la dirección que señalan es útil para decidir. Tres consecuencias prácticas:
- Hay uso sin criterio común. Si cada persona decide por su cuenta qué herramienta usa y qué información le da, tienes una exposición que no ves: datos personales de clientes o de la plantilla, contratos, precios. El RGPD se aplica igual cuando el dato lo pega un empleado en una herramienta que nadie ha revisado.
- La confianza no sustituye al criterio. Una encuesta de Microsoft Research (CHI 2025) a 319 trabajadores del conocimiento asoció una mayor confianza en la IA generativa con menos pensamiento crítico, y una mayor autoconfianza del propio trabajador con más pensamiento crítico. Es una asociación, no una prueba de causa, pero apunta a algo que se ve en cualquier oficina: quien se fía de más revisa de menos.
- El conocimiento se concentra en una persona. Si solo «la que sabe» maneja bien la herramienta, el equipo depende de ella. Una baja, unas vacaciones o un cambio de puesto y se pierde lo aprendido.
Qué hacer con esto: cinco pasos
- Pregunta antes de suponer. Una encuesta anónima de cinco preguntas basta: qué herramientas usan, para qué tareas, con qué información, qué formación echan en falta y qué dudas tienen. Lo explicamos mejor en por qué tus empleados usan la IA sin decírtelo.
- Pon por escrito dos o tres reglas. Qué herramientas se pueden usar, qué información no se pega nunca (datos personales, contratos, cualquier cosa confidencial) y a quién se pregunta ante la duda. Mejor corto y claro que un manual que nadie lee.
- Forma por puesto, no por herramienta. Administración, ventas y atención al cliente no usan la IA igual. Sesiones cortas con tareas reales de cada área funcionan mejor que una charla general; para decidir por dónde empezar, mira cómo identificar qué departamentos necesitan formación en IA.
- Enseña a revisar. La IA puede equivocarse con total seguridad en el tono. La revisión humana forma parte de la tarea, no es un extra. Y las decisiones sobre personas (contratar, evaluar, sancionar) las toma una persona, no una herramienta.
- Vuelve a mirar cada trimestre. Las herramientas, las condiciones de los proveedores y los hábitos del equipo cambian. Tienes una lista para hacerlo en revisión trimestral del uso de IA: 12 puntos para el responsable, y una forma de comprobar si la formación sirve en cómo medir el impacto de la formación en IA.
Si te preguntas si todo esto es obligatorio, tienes la respuesta general en qué dice la ley sobre la formación en IA; para tu caso concreto, consulta con tu asesor.
Fuentes
- Microsoft y LinkedIn (2024): Microsoft y LinkedIn presentan un estudio con las conclusiones del año en el que la IA ha revolucionado la manera de trabajar (Work Trend Index 2024, Microsoft España)
- Microsoft y LinkedIn (2024): 2024 Work Trend Index: AI at Work Is Here. Now Comes the Hard Part
- Banco de España (2024): La adopción de la inteligencia artificial en las empresas españolas: un primer análisis basado en la EBAE (Boletín Económico 2025/T2, artículo 06)
- Eurostat (2024): Enterprises that provided training to develop/upgrade ICT skills of their personnel by NACE Rev.2 activity [isoc_ske_ittn2], indicador E_ITT2
- Microsoft Research (2025): The Impact of Generative AI on Critical Thinking: Self-Reported Reductions in Cognitive Effort and Confidence Effects From a Survey of Knowledge Workers
Conclusión
Los datos disponibles dibujan una brecha: el uso de la IA en el trabajo avanza más deprisa que la formación para usarla bien. No se puede medir con exactitud cuánta, pero sí se puede cerrar en tu equipo: preguntando, poniendo reglas sencillas, formando por puesto y revisando cada cierto tiempo.
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