En una encuesta a casi 6.000 directivos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Australia, nueve de cada diez declararon que la IA no había tenido impacto en el empleo ni en la productividad de su empresa en los últimos tres años (NBER, 2026). En otra encuesta, a 31.000 trabajadores del conocimiento de 31 países, el 75 % decía usar IA en el trabajo (Microsoft, 2024). Dos fotos del mismo fenómeno que parecen contradecirse.
Antes de sacar conclusiones, una advertencia importante: no son la misma encuesta, ni la misma población, ni el mismo año. No existe, en los datos que hemos verificado, una comparación directa entre dirección y plantilla. Lo que sí hay son estudios sueltos que, leídos con cuidado, apuntan a una brecha en cuatro puntos. Y esa brecha tiene consecuencias para quien dirige una pyme.
Qué dicen los datos
Uso: lo que se ve desde arriba y lo que ocurre abajo. En el estudio del NBER (2026), el 69 % de las empresas usa IA de forma activa, según sus directivos. Esos mismos directivos esperan que en los próximos tres años la IA aumente la productividad de su empresa un 1,4 % de media. Por su parte, el Work Trend Index 2024 de Microsoft y LinkedIn señala que el 75 % de los trabajadores del conocimiento usaba IA en el trabajo y que el 78 % de quienes la usaban llevaba sus propias herramientas de IA al trabajo, lo que se conoce como BYOAI. En España, la versión española de ese estudio recoge que el 68 % de los trabajadores incorporaba la IA en su rutina laboral, frente al 75 % del resto de países.
Exigencia y formación. Según el mismo estudio, el 66 % de los líderes empresariales a nivel mundial y el 64 % de los líderes españoles afirmaban que no contratarían a alguien sin habilidades en IA. Por otro lado, solo el 39 % de las personas que usan IA en el trabajo en todo el mundo había recibido formación en IA de su empresa.
Miedo y recompensa. En el Work Trend Index 2026 de Microsoft, una encuesta a 20.000 trabajadores que ya usan IA en 10 mercados (no incluye España), la mayoría de los usuarios temía quedarse atrás si no la usaba para adaptarse rápido, pero solo una pequeña parte decía que se le recompensa por reinventar su trabajo con IA aunque no se alcancen los resultados.
Cultura y jefes. En esa misma encuesta de 2026, los factores organizativos (cultura, apoyo de los jefes y prácticas de talento) explican más del doble del impacto de la IA declarado por los usuarios que los factores individuales, como la actitud y el comportamiento: 67 % frente a 32 %.
Cómo leerlos (y qué no dicen)
Estas son las precauciones que conviene tener a mano:
- Son poblaciones distintas. Unos estudios hablan de directivos de empresas de cuatro países, otros de trabajadores del conocimiento de decenas de países, y otros solo de personas que ya usan IA. Comparar cifras de uno con otro es peligroso.
- Hay encuestas de una empresa que vende IA. Los estudios de Microsoft y LinkedIn son autodeclarados y los realiza un fabricante de herramientas de IA. No se limitan a pymes y se centran en trabajadores cualificados, no en toda la población ocupada.
- Percepciones, no mediciones. Que nueve de cada diez directivos digan que no ha habido impacto no demuestra que no lo haya habido. Es lo que perciben. De hecho, las expectativas de productividad a tres años son eso, expectativas.
- Años distintos. Hay cifras de 2024 (uso entre trabajadores y exigencia de los líderes) y de 2026 (directivos y usuarios de IA). Las herramientas y los hábitos cambian rápido.
- El «impacto de la IA» de 2026 es un índice que Microsoft construye a partir de lo que declaran los propios usuarios (más creatividad, trabajo de más valor, mejores primeros borradores), no una medida objetiva de productividad.
Dicho esto, con todas esas cautelas, los datos apuntan en una misma dirección y merece la pena tomarla como hipótesis de trabajo: la dirección mira sobre todo los resultados de la empresa; la plantilla vive la IA en el día a día, a menudo con herramientas propias, con poca formación y con dudas sobre qué le conviene hacer.
Qué decisiones de liderazgo se derivan
1. Pregunta antes de suponer. Si en tu pyme crees que «aquí nadie usa IA», puede que sí la usen, y sin reglas. Una encuesta anónima de cinco preguntas basta: qué herramientas usan, para qué tareas, qué datos meten, qué formación echan en falta y qué les preocupa.
2. Pasa de exigir a habilitar. Si pides habilidades en IA al contratar o al evaluar, ofrece formación y tiempo para adquirirlas. Exigir sin formar genera ansiedad, no competencia. Y recuerda que la alfabetización en IA del personal es también una cuestión de cumplimiento: tienes qué dice la ley sobre la formación en IA.
3. Ofrece una herramienta aprobada y unas reglas claras. El BYOAI suele nacer de que la empresa no ofrece nada. Define qué herramientas se pueden usar, qué datos no se meten nunca (clientes, empleados, información confidencial) y a quién preguntar en caso de duda.
4. Reconoce el uso con criterio. Si solo se premia el resultado inmediato, nadie probará nada nuevo. Dedica tiempo, reconoce a quien revisa bien lo que produce la IA y a quien comparte lo que aprende.
5. Mide de verdad. Elige dos o tres tareas, compara tiempos y calidad antes y después, y no te quedes con sensaciones, ni las tuyas ni las del equipo.
6. Da ejemplo. Si los factores organizativos pesan más que la actitud individual, el que más influye es quien manda. Enseña cómo usas tú la IA, también cuando falla, y pide que te cuenten dónde se equivoca.
7. Habla con franqueza del empleo. Si hay miedo a quedarse atrás o a perder el puesto, se resuelve con información y no con silencio. Qué tareas va a cambiar la IA, cuáles no, qué formación habrá y quién decide qué. Las decisiones sobre personas siguen siendo de personas.
Para profundizar en cómo organizar el trabajo conjunto de personas y agentes, tienes cómo se complementan personas y agentes de IA en un equipo y cómo formar a un equipo comercial en IA.
Fuentes
- NBER, Yotzov, Barrero, Bloom y otros (2026): Firm Data on AI (NBER Working Paper 34836)
- Microsoft, Work Trend Index (2024): 2024 Work Trend Index Annual Report
- Microsoft y LinkedIn (2024): Microsoft y LinkedIn presentan un estudio con las conclusiones del año en el que la IA ha revolucionado la manera de trabajar (Work Trend Index 2024, Microsoft España)
- Microsoft, Work Trend Index (2026): 2026 Work Trend Index report: Agents, human agency, and the opportunity for every organization
Conclusión
Las encuestas disponibles no permiten decir que directivos y empleados piensan distinto sobre la IA, pero sí que miran cosas distintas: unos, los resultados de la empresa; otros, el uso diario, la formación recibida y el miedo a quedarse atrás. Cerrar esa brecha es una tarea de liderazgo: preguntar, formar, dar herramientas y reglas, reconocer el buen uso y hablar claro.
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