Formación en colegios·1 de octubre de 2026·7 min de lectura

La IA en la PGA y en la memoria de fin de curso: qué incluir

Cómo reflejar objetivos, actuaciones, responsables y valoración de la IA en la Programación General Anual y en la memoria final para que sea revisable.

Un plan de IA que solo existe en la cabeza de dos o tres docentes entusiastas tiene fecha de caducidad: se acaba cuando esas personas cambian de centro, de nivel o de prioridades. Un plan que está por escrito, con responsables y con una revisión al final del curso, sobrevive a las personas y se puede mejorar año tras año.

Para eso sirven dos documentos que tu centro ya elabora: la Programación General Anual (PGA), que recoge qué se va a hacer durante el curso, y la memoria de fin de curso, que cuenta qué se hizo, qué funcionó y qué hay que cambiar. Esta guía propone qué escribir sobre la IA en cada uno. Una advertencia previa: la estructura exacta de ambos documentos depende de tu comunidad autónoma y del reglamento del centro, así que trata esto como una propuesta de contenidos y contrástala con las instrucciones que recibáis; no hace falta, ni conviene, inventar apartados nuevos.

Por qué conviene que la IA aparezca en los dos documentos

  • Lo escrito se puede revisar. Si un objetivo está en la PGA, en junio se puede comprobar si se cumplió. Si solo es una intención, no.
  • Da continuidad. El profesorado cambia de un curso a otro; la PGA y la memoria son lo que recibe quien llega.
  • Genera confianza. Para el consejo escolar, las familias y la inspección, ver la IA tratada como cualquier otro proyecto del centro (con objetivos, responsables y evaluación) transmite seriedad.
  • Evita las decisiones sueltas. Con un marco común, cada aula no improvisa su propia norma.

Detrás hay una idea de fondo: el colegio prepara al alumnado para el futuro, y la IA es parte de ese futuro. Documentarlo bien es la manera de educar en ella con orden.

En la PGA: seis apartados que merece la pena escribir

Apartado Qué se escribe Quién lo concreta
1. Punto de partida Qué se hace ya con IA en el centro (aunque sea poco o nada), qué dudas y necesidades hay Equipo directivo, con aportaciones del claustro
2. Objetivos educativos Qué debe saber y saber hacer el alumnado, y qué debe saber el profesorado Claustro y coordinación pedagógica
3. Actuaciones Qué se hará con profesorado, alumnado, familias y en la organización del centro Coordinación y equipos docentes
4. Responsables y calendario Quién lidera cada actuación y en qué momentos del curso Dirección
5. Recursos y protección de datos Tiempo, formación, herramientas aprobadas y condiciones de uso con datos del alumnado Dirección, con el delegado de protección de datos
6. Seguimiento y valoración Qué se observará, cuándo y cómo se decidirá si se ajusta Equipo directivo y claustro

Cómo redactar un objetivo que se pueda revisar

La diferencia entre un objetivo útil y uno decorativo está en que hable de aprendizaje, no de herramientas.

  • Decorativo: «Implantar herramientas de IA en todas las aulas.» No dice para qué ni cómo se sabrá si se cumplió.
  • Revisable: «Que el alumnado de [etapa] sepa explicar cuándo conviene usar una herramienta de IA, contraste lo que esta responde con otras fuentes y declare su uso en un trabajo.» Se puede observar en el aula y valorar al final del curso.

Haz lo mismo con el profesorado: «Que al menos un grupo de docentes de cada etapa haya realizado formación y pruebe actividades con IA de forma acompañada» es más útil que «formar al profesorado».

Actuaciones: reparte por colectivos

  • Profesorado: formación inicial, espacios de intercambio, criterios comunes de uso.
  • Alumnado: actividades de uso acompañado y de pensamiento crítico, adaptadas a cada etapa; reglas claras sobre qué se puede hacer y qué no (si buscas un modelo sencillo, mira el semáforo de uso de la IA en el aula).
  • Familias: información y espacios para resolver dudas, sin pedir datos personales innecesarios.
  • Organización: quién decide qué herramientas se aprueban, quién revisa las condiciones de privacidad y qué se hace ante un incidente.

En la memoria de fin de curso: qué contar

La memoria no es un balance triunfal, es una herramienta de mejora. Una lista de comprobación para redactar el apartado de IA:

  • Qué se hizo: actuaciones realizadas, con fechas y responsables.
  • Qué no se hizo y por qué: cambios de calendario, falta de recursos, decisiones tomadas.
  • Grado de cumplimiento de cada objetivo, con las evidencias que tengáis (trabajos, observaciones de aula, valoraciones de profesorado, alumnado y familias).
  • Incidencias relacionadas con el uso de IA o con la protección de datos, y cómo se resolvieron.
  • Valoración de los participantes, recogida con cuestionarios breves que no incluyan datos personales identificables.
  • Aprendizajes: qué mantendríais, qué cambiaríais y qué os habría gustado saber en septiembre.
  • Propuestas para la PGA del curso siguiente, de modo que el ciclo se cierre.

Evita afirmar mejoras que no habéis medido. «Hemos observado que…» o «el profesorado percibe que…» es honesto; «la IA ha mejorado el rendimiento» sin ningún dato detrás no lo es.

Qué hace la IA y qué hacen las personas al redactar estos documentos

La IA puede echar una mano con la parte más mecánica: proponer un esquema de apartados, ordenar notas sueltas en un borrador, reescribir un párrafo confuso o preparar una plantilla de cuestionario. Ahorra tiempo en el papeleo, y ese tiempo se puede dedicar a lo importante.

Lo que no puede hacer, y debe hacer siempre una persona:

  • Decidir los objetivos y las prioridades del centro. Eso es proyecto educativo y lo decide la comunidad educativa.
  • Validar el texto final. Quien firma el documento responde de lo que dice; una herramienta puede inventar datos o normas con apariencia de verdad.
  • Comprobar la normativa. No des por buena ninguna referencia legal o autonómica sin contrastarla con la fuente oficial y con quien corresponda. En términos generales, el RGPD y el Reglamento europeo de IA son marco de referencia, pero su aplicación concreta la confirma el delegado de protección de datos del centro.
  • Cuidar los datos. No introduzcas en ninguna herramienta nombres, calificaciones, informes ni datos de alumnado, familias o personal para redactar estos documentos. Trabaja con descripciones generales y datos agregados.

Un calendario sencillo para no olvidarlo

  1. Septiembre: incluir el punto de partida, los objetivos y las actuaciones en la PGA.
  2. A lo largo del curso: guardar evidencias a medida que ocurren (una carpeta compartida basta) y recoger incidencias en el momento.
  3. Final del primer trimestre y del segundo: una revisión breve para ajustar lo que no funcione.
  4. Junio: redactar la memoria con esas evidencias, no de memoria.

Si además vas a plantear el proyecto ante tu equipo directivo o la titularidad, te vendrá bien la guía de cómo presentar a la dirección un proyecto de educación en IA. Y para las precauciones con menores, repasa qué exige el uso de IA en centros educativos.

Conclusión

Dejar la IA por escrito en la PGA y en la memoria de fin de curso convierte una iniciativa de pocas personas en un proyecto del centro: con objetivos de aprendizaje, responsables, calendario, cuidado de los datos del alumnado y una valoración honesta al terminar. No hace falta un documento largo; hace falta que sea claro y que se pueda revisar.

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