En un colegio con treinta docentes puede haber treinta criterios distintos sobre la IA. En una clase se permite para todo, en la de al lado se prohíbe sin explicar por qué, y en una tercera depende del humor del día. El alumnado acaba preguntando en cada asignatura «¿aquí se puede?», y las familias, con razón, no entienden qué es lo que se espera de sus hijos.
Un semáforo resuelve buena parte de ese ruido. Es un sistema de tres niveles (no permitido, permitido con condiciones, libre) que asigna a cada tarea una regla clara y visible, con los mismos criterios en todo el centro. No sustituye al criterio del docente, pero evita que cada aula tenga que inventarse el suyo. Y encaja con la misión del colegio: preparar al alumnado para el futuro, que incluye la IA, enseñándole a usarla con sentido y a saber cuándo no hacerlo.
La idea: tres colores y una regla por tarea
El semáforo no clasifica herramientas, clasifica tareas. La misma herramienta puede ser razonable para una actividad y descartable para otra. Por eso la regla se pone en la tarea: en el enunciado de un trabajo, en la cabecera de una prueba, en la página de la asignatura. Allí donde el alumno la vea sin tener que buscarla.
- Rojo (no permitido): la IA no se usa en esta tarea.
- Ámbar (permitido con condiciones): se puede usar si se cumplen las condiciones que figuran junto al color.
- Verde (libre): no hace falta pedir permiso para cada tarea, siempre dentro del marco del centro.
Dos aclaraciones que evitan malentendidos. «Libre» no significa «sin acompañamiento»: el uso con menores sigue siendo acompañado, solo que no requiere una autorización tarea por tarea. Y las herramientas que se pueden usar las aprueba el centro, con la revisión del delegado de protección de datos, no cada docente ni cada alumno por su cuenta.
Rojo: cuándo no
El rojo está para dos tipos de situaciones: aquellas en las que usar IA anularía el objetivo de la tarea y aquellas en las que supone un riesgo para las personas.
- Pruebas en las que se evalúa lo que el alumno sabe o sabe hacer por sí mismo: exámenes, controles, ejercicios de clase que miden un dominio individual.
- Presentar como propio un trabajo generado por una herramienta. El problema no es la herramienta, sino la falta de honestidad sobre quién ha hecho qué.
- Introducir datos personales (propios, de compañeros, de docentes o de familias) en cualquier herramienta de IA que el centro no haya aprobado y sin la base legal y las autorizaciones que correspondan.
- Crear imágenes, audios o textos que suplanten, ridiculicen o dañen a otra persona, incluso «como broma». Esto debe tratarse como una cuestión de convivencia, con el procedimiento del centro.
- Cualquier uso con herramientas no aprobadas por el centro.
Ámbar: permitido con condiciones
Aquí está la mayor parte del trabajo educativo. El ámbar se aplica a tareas en las que la IA puede ayudar a aprender o a trabajar mejor, pero solo si el alumno mantiene el control. Condiciones que suelen ir juntas:
- Se declara el uso. El alumno indica en qué parte ha usado la herramienta y para qué.
- Hay acompañamiento del docente, presente o con seguimiento posterior del trabajo.
- Se contrasta lo que dice la herramienta con otra fuente, porque a veces se equivoca o inventa datos.
- El alumno explica lo que ha aprendido con sus propias palabras.
- No entra ningún dato personal, y la herramienta está en la lista aprobada por el centro, teniendo en cuenta que muchas fijan una edad mínima en sus condiciones de uso.
Ejemplos de tareas en ámbar: pedir ideas para empezar un trabajo, solicitar una explicación alternativa de un concepto que no se ha entendido, recibir comentarios sobre un borrador propio, practicar la conversación en un idioma, comparar el resumen de un texto con el que ha hecho el alumno.
Verde: libre, con sentido
El verde incluye tareas de bajo riesgo, en las que la IA no sustituye el aprendizaje que se busca y no entra ningún dato personal. Por ejemplo, usar un corrector ortográfico, buscar el significado de una palabra o pedir ejemplos de práctica sobre un tema que ya se ha explicado en clase. Es una zona pequeña a propósito: el verde no debería ser un cajón de sastre.
Una tabla para tener a mano
| Tarea | Color | Regla visible |
|---|---|---|
| Examen o control individual | Rojo | No se usa IA |
| Redactar un trabajo para entregar como propio | Rojo | No se entrega texto generado como propio |
| Pedir ideas para empezar un trabajo | Ámbar | Se declara el uso y se contrasta |
| Recibir comentarios sobre un borrador propio | Ámbar | Con herramienta aprobada y sin datos personales |
| Practicar un idioma con una herramienta | Ámbar | Con acompañamiento y herramienta aprobada |
| Corrector ortográfico | Verde | Libre |
| Ejemplos de práctica sobre un tema ya explicado | Verde | Libre, sin datos personales |
Cómo aplicarlo en el centro
- Acordadlo en el claustro, con los criterios básicos comunes. Que cada departamento ajuste los detalles, pero no los principios. Si el semáforo lo impone una sola persona, no se aplicará.
- Adaptadlo a cada etapa. Lo que es razonable en bachillerato no lo es en primaria; los colores y las condiciones deben tener en cuenta la edad.
- Ponedlo a la vista. Un icono o un color en cada enunciado, en cada prueba y en el aula. Lo que no se ve, no se cumple.
- Explicadlo a las familias, por ejemplo, en el consejo escolar o con el AMPA. Para preparar esa conversación te puede ayudar errores al presentar la IA al consejo escolar y al AMPA.
- Preved qué ocurre ante un incumplimiento. Primero una conversación pedagógica; después, las medidas que recoja el reglamento del centro. Si un docente sospecha que un trabajo se ha hecho con IA, conviene hablar con el alumno en lugar de fiarse de un programa que dice si un texto lo escribió una máquina, porque puede equivocarse. Y la calificación la decide siempre el docente.
- Revisadlo cada trimestre. Las herramientas y los usos cambian, y el semáforo debe poder cambiar con ellos.
- Dejadlo por escrito en el plan del centro. En la IA en la PGA y en la memoria de fin de curso tienes una propuesta de cómo documentarlo.
Para centros de secundaria, además, puede resultarte útil IA para institutos de educación secundaria: gestión y familias.
Lo que el semáforo no resuelve
Un semáforo no sustituye la formación del profesorado ni la conversación con el alumnado sobre por qué existen las reglas. Tampoco resuelve por sí solo la privacidad: eso exige que el delegado de protección de datos del centro revise las herramientas y que se informe a las familias. Y no debe usarse como instrumento de castigo, sino como una forma de dar certezas.
Si se explica el porqué de cada color, el alumnado aprende algo más importante que las normas: a decidir con criterio cuándo la IA le ayuda a pensar y cuándo piensa por él.
Conclusión
Un semáforo de tres niveles da a cada tarea una regla clara y visible, evita decisiones distintas por aula y permite educar en el uso de la IA con orden y acompañamiento. Funciona mejor cuando lo acuerda el claustro, se adapta a cada etapa, se explica a las familias y se revisa con regularidad.
En MG Solutions damos masterclasses de IA a alumnos de ESO y Bachillerato: tres días en el colegio con herramientas para su día a día, para estudiar mejor y para usar la IA de forma responsable.
Puedes ver el programa completo en nuestra página de formación en IA para colegios.
Si quieres ver cómo encajaría en tu caso, escríbenos y lo hablamos.