Formación en colegios·1 de octubre de 2026·8 min de lectura

Acuerdos de aula sobre IA: cómo redactarlos con el alumnado

Una dinámica de una sesión para construir con tu clase normas de uso de la IA que entienda y sienta suyas, con ejemplos de formulación según la edad.

Una norma que se impone desde arriba se acata mientras alguien mira. Una norma que se ha construido entre todos se defiende incluso cuando nadie mira. Con la IA pasa exactamente lo mismo: el alumnado la conoce, la usa o está a punto de usarla, y un cartel de prohibiciones copiado de otro sitio no va a cambiar lo que haga fuera del aula. Lo que sí cambia conductas es entender el porqué de cada regla y haber participado en ponerla.

Esta guía propone una sesión de clase, de unos cincuenta minutos, para elaborar un acuerdo de aula sobre IA. Funciona con distintas edades si se adapta el lenguaje, no necesita ningún aparato y deja un resultado tangible que puedes colgar en la pared. Parte de la convicción de que el colegio prepara para el futuro y de que, siendo la IA parte de ese futuro, el alumnado necesita aprender a usarla con criterio y no a escondidas.

Qué se negocia y qué no

Antes de entrar en clase, aclara con la dirección qué parte del acuerdo está abierta al debate y cuál viene dada por el centro. No todo es negociable:

  • Lo que fija el centro: protección de los datos personales del alumnado, uso siempre acompañado por el docente en las etapas que así lo requieran, y que la evaluación y la calificación las hace siempre el profesorado, nunca una herramienta.
  • Lo que decide la clase: cómo se declara el uso de la IA en un trabajo, qué hacer cuando alguien duda, cómo se ayudan entre compañeros, qué hacer si alguien no cumple y con qué tono.

Decirlo desde el principio evita frustraciones. El alumnado agradece saber dónde puede decidir de verdad. Si no tienes claro algo sobre datos personales o sobre qué herramientas se admiten en tu etapa, consulta al delegado de protección de datos del centro antes de la sesión.

Antes de la sesión: qué preparar

La preparación es sencilla y casi toda en papel:

  1. Un puñado de situaciones inventadas, escritas en tarjetas, con personajes ficticios. Nada de casos reales de tu clase ni de nombres del alumnado.
  2. Tres carteles o hojas con las palabras «Sí», «Depende» y «No», para pegar en la pared.
  3. Folios y rotuladores para que los grupos escriban sus normas.
  4. Un cartel en blanco donde quedará el acuerdo final.

No hace falta usar ninguna herramienta de IA durante la dinámica. Si prefieres que el alumnado vea una demostración, hazla tú, con un tema neutro, sin datos de nadie y en una pantalla compartida.

La dinámica, paso a paso

1. Calentamiento: el semáforo (10 minutos). Lanza frases cortas y que cada alumno levante una tarjeta verde, amarilla o roja, o se mueva hacia un lado de la clase: «La IA puede ayudarme a entender algo que no he pillado», «Si una IA me corrige un texto, el texto sigue siendo mío». No preguntes a nadie cuánto la usa ni para qué en casa: no es una encuesta de conducta, solo una forma de que se activen las ideas. Anota en la pizarra lo que más divide a la clase.

2. Casos en tarjetas (15 minutos). En grupos de cuatro, cada grupo recibe tres situaciones inventadas y las coloca en «Sí», «Depende» o «No», justificando por qué. Algunas situaciones para adaptar a la edad:

  • Una alumna pide a la IA que le explique un tema que no entendió y después se lo cuenta a una compañera con sus propias palabras.
  • Un alumno copia la respuesta de la IA y la entrega como si fuera suya.
  • Alguien escribe en la herramienta el nombre y la nota de un compañero para pedirle un resumen.
  • Un grupo pide ideas para un proyecto y elige las suyas después de comprobar si son viables.
  • Alguien sube una foto de un compañero para hacer una broma con ella.

Lo interesante no es la colocación, sino los «depende». Ahí aparecen los criterios: quién sale perjudicado, si se ha dicho que se usó, si se ha comprobado la información, si había permiso.

3. Redactar en positivo (10 minutos). Cada grupo escribe dos normas empezando por «Nosotros…» y evitando las formulaciones del tipo «no se puede». Una norma en positivo se recuerda mejor y suena a compromiso, no a castigo: «Nosotros decimos cuándo hemos usado la IA» funciona mejor que «Prohibido ocultar el uso de la IA».

4. Poner en común y votar (10 minutos). Un portavoz de cada grupo lee sus normas. Las agrupas en la pizarra y la clase elige cinco o seis. Añade, con transparencia, las que fija el centro, explicando por qué no están sometidas a votación.

5. Cierre (5 minutos). Acordad una fecha de revisión (a mitad de trimestre, por ejemplo) y la forma de firmarlo: una firma, una huella o un sello de cada grupo. Lo importante es que sea un gesto de la clase.

Ejemplos de formulación según la edad

El mismo contenido se dice distinto según la edad. Estas formulaciones son ejemplos, no un texto oficial: cada centro ajusta las suyas a su etapa y a su proyecto educativo.

Etapa Cómo puede sonar la norma
Primaria, primeros cursos «Si preguntamos algo a una máquina, lo hacemos con el profe al lado.» «No le contamos nuestro nombre ni dónde vivimos.»
Primaria, últimos cursos «Si la máquina nos dice algo, lo comprobamos con un libro o con el profe.» «Contamos cuándo hemos pedido ayuda a una IA.»
ESO «Usamos la IA para entender y para tener ideas, no para entregar lo que ha hecho ella.» «Si la hemos usado, lo decimos.» «No usamos imágenes ni voces de otras personas sin su permiso.»
Bachillerato y FP «Indicamos cuándo y cómo hemos usado la IA en un trabajo.» «Contrastamos lo que dice con una fuente fiable.» «Somos responsables de todo lo que firmamos con nuestro nombre.»

En las edades más tempranas, buena parte del trabajo puede hacerse sin pantalla: hablando de qué es una máquina que responde, de qué cosas no se cuentan a desconocidos y de por qué hay que preguntar a un adulto. Las herramientas de IA tienen además sus propias condiciones de edad, que conviene comprobar con el centro antes de proponer ningún uso al alumnado.

El resultado: un cartel para colgar

El acuerdo final cabe en un cartel. Una estructura que funciona:

  • Título: «Acuerdo de nuestra clase sobre la IA».
  • Cinco o seis normas en positivo, con las palabras del propio alumnado, ya corregidas de ortografía por el docente.
  • Una línea fija del centro: «Los datos personales nuestros y de los demás no se escriben en herramientas de IA.»
  • Una pregunta de apoyo: «Si dudamos, preguntamos antes de usar.»
  • La fecha de revisión y las firmas o sellos.

Si queréis que llegue también a casa, puedes enviar una versión resumida a las familias. Reunión de inicio de curso: guion para hablar de IA con las familias ofrece ideas para hacerlo con buen tono.

Después de la sesión: cumplir, revisar y corregir

Un acuerdo vive o muere en las semanas siguientes. Algunas pautas:

  • Recuérdalo con naturalidad. Antes de una tarea en la que cabe usar IA, señala la norma que se aplica. Que forme parte del trabajo diario.
  • Revisa en la fecha acordada. ¿Alguna norma no se entiende? ¿Alguna se queda corta? Cambiarlas con la clase es parte del aprendizaje.
  • Ante un incumplimiento, conversa antes de sancionar. Pregunta qué pasó, qué dice la norma y cómo se arregla. Las consecuencias deben ser proporcionadas y coherentes con las normas de convivencia del centro.
  • No conviertas el acuerdo en vigilancia. Se trata de educar el criterio, no de rastrear lo que hace cada alumno fuera de clase.
  • Comparte lo aprendido con el equipo docente. Lo que ha funcionado en una clase puede servir en otra. Para coordinar a todo el claustro, IA, ¿sí o no? Cómo pasar del debate a decisiones concretas propone un camino.

Lo que la IA no hace en este proceso

La IA no redacta el acuerdo por el alumnado: si lo hiciera, se perdería lo valioso, que es el debate. Tampoco evalúa si una clase cumple o no el acuerdo, ni decide qué hacer ante un incumplimiento. Las personas, con el docente al frente, son quienes conducen la conversación y deciden. Si el profesorado la usa para preparar las tarjetas de situaciones, debe revisar el resultado y comprobar que no incluye datos reales del alumnado. Sobre por qué aprender los fundamentos antes de delegar, aprender antes de delegar: los fundamentos que el colegio protege lo desarrolla con calma.

Conclusión

Un acuerdo de aula sobre IA funciona cuando el alumnado participa en construirlo: se separan las reglas que fija el centro de las que decide la clase, se trabajan situaciones inventadas, se redactan normas en positivo y se deja un cartel con fecha de revisión. Cambia el lenguaje según la edad, mantén siempre la privacidad por delante y recuerda que el docente acompaña y evalúa.

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