Es septiembre, la plantilla de la programación está en blanco y un compañero te enseña que una herramienta de IA te da una en dos minutos. Tiene buena pinta: objetivos, unidades, actividades, temporalización, criterios de evaluación. Y ahí está el peligro: tiene tan buena pinta que apetece copiarla, pegarla y seguir con el resto de la lista de tareas.
La IA es buena haciendo borradores y mala conociendo tu aula. No ha visto a tu grupo, no sabe qué recursos hay en tu centro y puede mezclar o inventar referencias al currículo sin avisar. Para aprovechar lo bueno y evitar lo malo, proponemos un método de dos pasadas: primero generar, después contrastar. La primera es rápida y la segunda es donde se hace el trabajo de docente.
Qué puede ser el borrador y qué no
Una programación didáctica es un documento profesional, con repercusión en lo que ocurre en clase y en cómo se evalúa al alumnado. Por eso conviene tener claro el papel de cada parte desde el principio.
Lo que la IA puede hacer bien: proponer una estructura de unidades, ofrecer ideas de actividades que no se te habían ocurrido, redactar con claridad una secuencia, generar variantes de un mismo ejercicio para distintos niveles de apoyo y ayudarte a ordenar el borrador.
Lo que no puede hacer: conocer a tu grupo, saber cuánto tiempo real tienes, verificar que un criterio de evaluación está bien citado, decidir cómo se califica ni sustituir la coordinación con tu departamento o con orientación. Y, sobre todo, nada asegura que lo que cita del currículo oficial exista ni esté vigente: una herramienta puede escribir con total seguridad una referencia equivocada.
La consecuencia es sencilla: el borrador nunca es la programación. Es un punto de partida que tú firmas, así que tú lo revisas.
Antes de empezar: qué le das y qué no
La calidad del borrador depende de lo que aportes. Dale:
- Etapa, curso, área o materia y número aproximado de sesiones.
- El texto oficial que corresponde a tu etapa y comunidad autónoma, copiado del documento oficial: las competencias, los criterios de evaluación y los saberes. Así la herramienta trabaja sobre un texto real, en lugar de recordar de memoria.
- Una descripción general del grupo: «grupo de unos veinticinco alumnos con ritmos variados, donde algunos necesitan apoyo en lectura».
- Los recursos que existen en el centro: aula de informática o no, material de laboratorio, biblioteca, tiempos de coordinación.
Y no le des nada que identifique a una persona: nombres, informes psicopedagógicos, datos de salud, situaciones familiares ni cualquier detalle con el que se pueda reconocer a un alumno o a una familia. Las necesidades se describen en general, sin identificar a nadie. Usa solo herramientas que tu centro tenga autorizadas y, si dudas sobre qué se puede o no se puede introducir, consulta con el delegado de protección de datos. Tienes más contexto en nuestro artículo sobre quién consiente el uso de los datos de los menores en el aula.
Primera pasada: generar sin compromiso
La primera pasada debería ser corta, de media hora más o menos. El objetivo es tener material con el que trabajar, no una programación acabada.
- Pide una estructura de unidades a partir del texto oficial que has pegado, indicando que use únicamente ese texto como referencia curricular.
- Pide dos propuestas de secuenciación distintas para poder comparar y elegir, o combinar lo mejor de ambas.
- Pide actividades variadas, con diferentes niveles de apoyo y distintas formas de trabajo (individual, parejas, grupo).
- Pide que marque lo que ha supuesto. Una instrucción útil es: «indica qué datos has tenido que suponer porque no te los he dado». Verás con claridad dónde tiene que intervenir tu criterio.
- Guarda el resultado como borrador y pasa a la segunda pasada. No pidas «la versión definitiva»: no existe.
Un truco para no engancharse: fija un tiempo y un número de intentos. Si a la tercera propuesta no te convence, es mejor escribir tú esa parte que insistir.
Segunda pasada: contrastar contra el currículo y contra el aula
Aquí está el valor real del método. Recorre el borrador con esta lista de comprobación:
- Currículo: cada competencia, criterio y saber que aparece, ¿figura tal cual en el texto oficial? Si no lo encuentras, corrígelo o elimínalo.
- Referencias normativas: si la herramienta ha añadido citas legales o nombres de decretos que no le diste, no las copies sin comprobarlas en el documento oficial.
- Temporalización: ¿el número de sesiones es real, teniendo en cuenta festivos, evaluaciones, excursiones y el calendario de tu centro?
- Grupo real: ¿las actividades caben en tu aula, con tus recursos y con el nivel de tus alumnos? ¿Hay alguna que solo funcionaría con un grupo imaginario?
- Evaluación: los instrumentos y los criterios de calificación los decides tú y tu departamento. La IA puede sugerir ideas, pero no califica, y nunca debería hacerlo en tu lugar.
- Atención a la diversidad: ¿las medidas propuestas son realistas y coherentes con lo que se acuerda con orientación? Las ideas genéricas no sustituyen a esa conversación.
- Coherencia con el proyecto educativo del centro y con lo que se trabaja en tu ciclo o departamento.
- Claridad: ¿se entiende lo que se va a hacer, para alguien que lea la programación sin conocerte (una familia, la inspección, un compañero que te sustituya)?
Cuando termines, la programación debería ser tuya: con cosas que has quitado, cosas que has cambiado y cosas que has añadido porque conoces a tus alumnos.
Qué hace la IA y qué hace el docente
| Tarea | Papel de la IA | Papel del docente |
|---|---|---|
| Estructura de unidades | Propone un borrador | Elige, reordena y decide |
| Referencias al currículo | Puede equivocarse o inventar | Verifica contra el texto oficial |
| Actividades | Ofrece ideas y variantes | Las adapta al grupo y a los recursos |
| Evaluación | Sugiere instrumentos | Fija criterios y califica |
| Atención a la diversidad | Da ideas generales | Decide con orientación y con el conocimiento del alumnado |
| Redacción | Ordena y aclara el texto | Revisa que diga lo que quiere decir |
Esta división no es un trámite: es lo que permite que la herramienta te ahorre tiempo sin quitarte la responsabilidad. Las decisiones sobre calificar, evaluar o adaptar para cada alumno son siempre del docente.
Señales de que has copiado y pegado
Si te reconoces en alguna de estas, vuelve a la segunda pasada:
- No sabrías explicar por qué una actividad está donde está.
- Hay citas legales que no localizas en ningún documento.
- El texto podría valer para cualquier curso, cualquier colegio y cualquier grupo.
- Abundan frases genéricas del estilo «fomentar el aprendizaje significativo» sin ninguna actividad concreta detrás.
- Nadie de tu departamento ha visto el documento.
Un hábito que ayuda: compartir lo que funciona
Si tu departamento va a usar IA para las programaciones, una conversación de veinte minutos puede ahorrar muchos errores: qué instrucciones dieron mejores borradores, qué errores se repiten, qué parte del contraste lleva más tiempo. Si además quedan por escrito, el departamento gana un método propio. En nuestro artículo sobre las precauciones de la IA en centros educativos puedes ver qué conviene dejar claro como centro, y si estás preparando una conversación con familias, te servirá la reflexión sobre la frase de los empleos que aún no existen.
Conclusión
Usar la IA para una programación didáctica es razonable si se trata como lo que es: un borrador. La primera pasada genera material; la segunda lo contrasta con el currículo oficial y con tu grupo real. Entre una y otra está el trabajo de docente, que ninguna herramienta puede hacer por ti: comprobar, decidir, adaptar, evaluar. Y sin datos personales del alumnado, y siempre con el uso acompañado y el centro informado.
En MG Solutions damos masterclasses de IA a alumnos de ESO y Bachillerato: tres días en el colegio con herramientas para su día a día, para estudiar mejor y para usar la IA de forma responsable.
Puedes ver más sobre nuestra formación en IA para colegios.
Si quieres ver cómo encajaría en tu caso, escríbenos y lo hablamos.