Formación en colegios·1 de octubre de 2026·8 min de lectura

¿Empleos que aún no existen? Cómo leer esa frase con cautela

Analizamos la frase de que preparamos al alumnado para empleos que aún no existen: de dónde viene, qué respaldo tiene y qué argumentos usar ante familias y claustro.

«Estamos preparando a los alumnos para trabajos que todavía no existen.» Seguro que la has oído en una jornada de formación, en un claustro o en la presentación de un proyecto educativo. Suena bien, invita a pensar y sirve para justificar casi cualquier cambio. Precisamente por eso conviene mirarla dos veces antes de repetirla delante de las familias.

El problema no es que sea falsa de raíz: el trabajo cambia, y hay ocupaciones de hoy que hace veinte años no se conocían. El problema es que suele citarse con una cifra rotunda, sin fuente, y se usa como argumento para cosas muy distintas, desde comprar tabletas hasta dar un taller de programación. Este análisis separa lo que se puede sostener de lo que no, y propone argumentos más sólidos para hablar de IA en el aula.

De dónde viene la frase y por qué convence

Se atribuye a informes de consultoras, foros económicos y conferencias, y viaja de unos a otros con pequeños cambios. En unas versiones habla de la mayoría de los niños de hoy; en otras, de una proporción concreta de empleos de dentro de unos años. La cifra varía según quién la cite, y casi nunca se enlaza el estudio original. Si vas a usarla, el primer paso es comprobar de dónde sale; si no lo encuentras, es una señal para no citarla con números.

Convence por tres razones. Primera, porque tiene ejemplos fáciles: cuando los adultos de hoy eran alumnos, nadie estudiaba para gestionar redes sociales o para diseñar aplicaciones móviles. Segunda, porque dignifica el trabajo docente: sugiere que enseñar es una apuesta audaz hacia el futuro. Y tercera, porque no se puede refutar: nadie puede demostrar qué existirá dentro de quince años.

Qué respaldo tiene (y qué no)

Lo que sí se sostiene es lo general: a lo largo de la historia aparecen ocupaciones nuevas, otras desaparecen y muchas se transforman por dentro, conservando el nombre pero cambiando las tareas. Esa idea está bien fundada y no necesita una cifra.

Lo que no se sostiene es una proporción exacta. Para saber cuántos empleos de dentro de quince años no existen hoy, habría que conocer la lista de empleos de dentro de quince años, y esa lista no la tiene nadie. Cualquier porcentaje que acompañe a la frase debe leerse como una estimación, y conviene pedir el método con el que se calculó.

Hay además un segundo defecto, más sutil: la frase sugiere que, como no sabemos qué viene, es difícil prepararse. Pero la escuela siempre ha preparado para lo incierto. Lo ha hecho enseñando a leer, a razonar, a escribir y a trabajar con otros, que son capacidades que sirven para cualquier ocupación, nueva o vieja.

Qué sí podemos afirmar con datos de hoy

Si queremos datos, mejor mirar el presente que adivinar el futuro. Dos fuentes recientes, con sus cautelas, muestran que las competencias en IA ya se valoran en el mercado:

  • Según PwC (2026), en su análisis de más de mil millones de ofertas de empleo en 27 países y territorios, la prima salarial media de los trabajadores con competencias en IA subió hasta el 62 %, frente al 57 % del año anterior. Es una asociación estadística calculada por una consultora: no demuestra que formarse en IA cause por sí solo ese salario, y varía mucho de un sector a otro.
  • En el Work Trend Index 2024 de Microsoft, una encuesta a 31.000 trabajadores del conocimiento de 31 países, el 66 % de los líderes decía que no contrataría a alguien sin competencias en IA. Es una opinión declarada en una encuesta encargada por una empresa que comercializa herramientas de IA, y la fuente no define qué entiende por «competencias en IA».

Ninguno de los dos datos habla de empleos futuros: hablan de ofertas y opiniones de hoy. Y eso resulta paradójicamente más útil, porque no hace falta adivinar nada para ver que estas competencias ya se piden. Tampoco dicen que la educación deba convertirse en una academia de herramientas: ni el contenido de esas competencias ni su peso real en cada empleo están claros.

Hay un dato más, de carácter educativo. El 18 de junio de 2026, la Comisión Europea y la OCDE presentaron un marco de alfabetización en IA para primaria y secundaria, con 4 dimensiones (interactuar con la IA, crear con ella, gestionarla y darle forma) y 19 competencias organizadas en conocimientos, destrezas y actitudes. Es un marco de referencia común, no una norma jurídica, pero ofrece algo que la frase de los empleos no ofrece: un contenido concreto sobre el que trabajar en el aula.

Argumentos más sólidos para familias y claustro

Sustituir la frase por razones que se puedan defender cambia el tono de la conversación. Esta tabla resume algunas de las formulaciones más habituales y su alternativa:

Frase habitual Por qué flaquea Alternativa más sólida
«Los trabajos de mañana no existen todavía» No se puede comprobar y genera inquietud «Las tareas dentro de casi cualquier trabajo están cambiando; conviene que el alumnado sepa usar estas herramientas y cuestionarlas»
«Hay que enseñar IA o se quedarán atrás» Apela al miedo y presiona a las familias «Enseñamos a pensar con criterio sobre algo que ya usan fuera del aula»
«La IA sustituirá a los docentes» No tiene respaldo y desmoraliza al claustro «La IA cambia tareas; el criterio, el cuidado y la relación con el alumnado siguen siendo humanos»
«Hay que prepararles para un futuro que no conocemos» Es vaga y no dice qué se hace en clase «Trabajamos pensamiento crítico, comunicación, cooperación y uso responsable de la tecnología»

El argumento más fuerte es el último: las competencias de siempre, aplicadas a una tecnología nueva. Pensamiento crítico para detectar una respuesta equivocada, comunicación para pedir con claridad, ética para saber qué no se debe hacer, y cuidado con los datos personales. Todo eso se enseña mejor con un docente formado que con una tableta.

Cómo usar la frase con prudencia si decides mantenerla

Si en tu centro la frase está muy arraigada y no quieres prescindir de ella, estas pautas la hacen más honesta:

  • No le pongas cifra. «Muchos empleos cambiarán de forma importante» se puede defender; «la mayoría de los empleos del futuro aún no existe» no.
  • Cuenta de dónde sale o di que su origen no está claro. Si preguntan por la fuente, es mejor reconocerlo que improvisar.
  • Acompáñala de algo concreto. Después de la frase, di qué van a hacer los alumnos en el aula: una actividad, un proyecto, una conversación guiada.
  • Evita usarla para asustar. A las familias les preocupa el futuro de sus hijos, y el miedo no es un buen punto de partida para decidir sobre tecnología.
  • Cuida el marco. Cualquier uso de IA con el alumnado se hace acompañado por el docente, sin datos personales de menores en herramientas sin base legal y con la intervención del delegado de protección de datos del centro. Tienes más detalles en nuestro artículo sobre las precauciones de la IA en centros educativos.

Qué le pedimos de verdad a la escuela

Nuestra convicción es sencilla: el principio de los colegios es preparar a los alumnos para el futuro, y la IA forma parte de ese futuro, así que hay que educarles en ella. No porque sepamos exactamente qué trabajos habrá, sino porque ya forma parte de su vida y de las herramientas con las que trabajarán, sea cual sea su ocupación.

Educar en IA no significa convertir cada clase en una demostración de herramientas. Significa que el profesorado tenga formación, que el alumnado practique con tareas guiadas y que las familias entiendan qué se hace y por qué. Algunos ejemplos pueden empezar sin ordenadores: en este proyecto de Primaria con tarjetas de residuos los niños descubren cómo una máquina aprende de ejemplos sin tocar una pantalla. Y para el profesorado, un buen punto de partida es aprender a usar la IA como borrador y no como respuesta, como explicamos en el método para no copiar y pegar una programación didáctica.

Fuentes

Conclusión

La frase de los empleos que aún no existen contiene una intuición válida, pero se apoya en cifras que casi nunca se pueden comprobar. Es más sólido hablar de lo que ya se ve: las tareas cambian dentro de los trabajos de hoy, las competencias en IA ya se piden y existe un marco europeo para enseñarlas en primaria y secundaria. Con eso, la conversación con familias y claustro pasa del miedo al contenido: qué se enseña, cómo, con qué cuidados.

En MG Solutions damos masterclasses de IA a alumnos de ESO y Bachillerato: tres días en el colegio con herramientas para su día a día, para estudiar mejor y para usar la IA de forma responsable.

Puedes ver más sobre nuestra formación en IA para colegios.

Si quieres ver cómo encajaría en tu caso, escríbenos y lo hablamos.

Escríbenos por WhatsApp

¿Te imaginas esto funcionando en tu empresa?

En MG Solutions diseñamos y desplegamos agentes de IA a medida. Cuéntanos tu caso en una primera reunión de 1 hora, por videollamada y sin compromiso.

Primera reunión sin compromiso · Videollamada · Eliges día y hora

Este contenido ha sido generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial de MG Solutions.