Según PISA 2025 (OCDE), el 54 % del alumnado de 15 años de España declaró usar chatbots de IA para ayudarse a aprender al menos una vez por semana, frente al 46 % de media en la OCDE. Es un dato sólido y útil. Pero fíjate en lo fácil que es convertirlo en un titular que ya no es el dato: «Más de la mitad de los alumnos usa IA para estudiar». Cada palabra de esa frase se puede discutir. ¿Todos los alumnos o los de 15 años? ¿«Usa» o «declaró usar»? ¿Una vez por semana o a diario? ¿Para estudiar o para ayudarse a aprender?
No es un defecto del informe: los informes miden con cuidado y los titulares resumen sin él. Si diriges un centro o das clase, es probable que decidas algo (normas de uso, formación del profesorado, qué se enseña al alumnado) en parte por lo que leas. Esta guía propone cuatro preguntas para leer cualquier informe o encuesta sobre IA en educación, con ejemplos reales, y termina con una lista rápida para usar antes de citar un dato en el claustro o ante las familias.
Primera pregunta: ¿a quién se preguntó?
Cada estudio mide a una población concreta, y su resultado solo vale para esa población. Fíjate en la diferencia:
- El 54 % de PISA es del alumnado de 15 años, no de cualquier edad ni de todos los alumnos de un colegio.
- Según el INEE (TALIS 2024), el 35 % de los docentes de secundaria en España y el 28 % de los de primaria declaran haber usado IA en su trabajo docente durante el último año. Es una cifra de docentes, no de alumnado, y de dos etapas distintas.
Hay una trampa más sutil: el denominador. En TALIS 2024, de media en la OCDE, tres de cada cuatro docentes de primer ciclo de secundaria que no habían usado IA en la enseñanza en los 12 meses previos declaran que les faltan conocimientos o habilidades para enseñar con ella. La frase habla solo de quienes no la habían usado. Si alguien la resume como «tres de cada cuatro docentes no saben usar la IA», ha cambiado la población sin avisar y el titular dice algo que el informe no dice.
Segunda pregunta: ¿cuándo y con qué muestra?
El año importa, y más en un tema que cambia tan deprisa. Mira cuándo se recogieron los datos, no solo cuándo se publicó el informe, y cuántas personas contestaron y cómo se eligieron.
Un buen ejemplo es la encuesta de UNESCO realizada del 4 al 19 de mayo de 2023 en sus redes de escuelas asociadas y cátedras universitarias, con algo más de 450 instituciones. Halló que menos del 10 % había desarrollado políticas institucionales o guías formales sobre IA generativa. Tres detalles que un titular se deja fuera:
- La muestra no es representativa. Son centros de redes de UNESCO, no una selección de todos los colegios.
- Son algo más de 450 respuestas, un número pequeño para hablar de «los centros educativos del mundo».
- Es una fotografía de mayo de 2023, a los pocos meses de que la IA generativa llegara al gran público, y la situación puede haber cambiado.
Un titular como «Los colegios no tienen normas sobre IA» se apoyaría en este dato, pero estaría diciendo mucho más de lo que el estudio permite decir.
Tercera pregunta: ¿qué significa «usar» y quién lo dice?
La misma palabra puede esconder cosas muy distintas. En PISA 2025, el 54 % corresponde a usar chatbots de IA para ayudarse a aprender al menos una vez por semana, mientras que, según el mismo informe, solo uno de cada cinco estudiantes de 15 años (media de la OCDE) declaró un uso regular, es decir, casi a diario. Una semana y un día son dos umbrales distintos, y ambos aparecen en el mismo documento.
Con Eurostat pasa algo parecido. En 2025, el 63,8 % de los jóvenes de 16 a 24 años de la UE usó herramientas de IA generativa, y el 39,3 % de los jóvenes las usó para educación formal. Dos cosas que conviene mirar: el período de referencia (los tres meses previos a la encuesta) y la base del segundo porcentaje, que se calcula sobre el total de jóvenes y no solo sobre quienes usan IA. Si se mezclan las dos bases, el resultado parece otro.
Y una pregunta más: ¿lo declararon las personas o se midió? Los datos de PISA, de TALIS y de Eurostat que hemos citado son respuestas de las propias personas encuestadas. Eso no los invalida, pero no equivale a observar lo que hacen: cada cual interpreta qué es «usar IA», y en TALIS, además, la definición de IA es amplia y no se limita a la IA generativa. Y hay encuestas que recogen opiniones, no hechos: según un Eurobarómetro Flash de la Comisión Europea (2025), el 81 % de los ciudadanos de la UE dice que los docentes deberían tener las habilidades para usar y entender la IA. Es lo que piensa la ciudadanía, no una medición de las competencias de nadie.
Cuarta pregunta: ¿relación o causa, y quién lo publica?
Esta es la que más titulares estropea. Que dos cosas aparezcan juntas no significa que una cause la otra.
En ese mismo informe de PISA 2025, en la media de la OCDE, el alumnado que no usa chatbots para tareas escolares concretas puntúa de media más en ciencias. ¿Quiere decir que la IA empeora las notas? No: el informe describe una relación, no una causa, y caben otras explicaciones, como quién recurre a estas herramientas o con qué nivel de partida. Pero tampoco permite decir lo contrario, que la IA mejora el rendimiento. Lo prudente es no concluir ninguna de las dos cosas.
Los estudios experimentales se acercan más a la causa, pero tienen sus propios límites. Un experimento de campo en Turquía con estudiantes de secundaria superior, citado por la OCDE en su Digital Education Outlook 2026, halló que el acceso a un asistente de IA mejoró el rendimiento a corto plazo un 48 % con la interfaz estándar y un 127 % con una versión tutora, pero los estudiantes rindieron un 17 % peor una vez retirado el acceso. La OCDE precisa que este último descenso corresponde a quienes usaron la versión estándar frente a quienes nunca tuvieron acceso. Es un solo experimento, con práctica de matemáticas, y la propia OCDE concluye que el efecto depende de cómo se diseñe la herramienta. No se puede trasladar tal cual a tu aula.
Por último, pregunta quién ha elaborado y financiado el informe y qué defiende o vende. Organismos públicos, universidades, fundaciones y empresas del sector publican informes valiosos, pero no tienen los mismos intereses. Un informe de una empresa que vende herramientas puede ser riguroso; solo necesitas saberlo para leerlo en su contexto. Busca el apartado de metodología y el de limitaciones, y mira si otros estudios independientes llegan a conclusiones parecidas.
De la tabla del informe a una frase prudente
Reescribir el titular con las cautelas que el dato necesita es el mejor ejercicio. Cuatro ejemplos:
| Titular habitual | Frase prudente |
|---|---|
| «El 54 % de los alumnos usa IA para estudiar» | En PISA 2025, el 54 % del alumnado español de 15 años declaró usar chatbots de IA para ayudarse a aprender al menos una vez por semana (46 % de media en la OCDE) |
| «La IA mejora el rendimiento» | Un solo experimento con alumnado de secundaria en Turquía halló mejoras a corto plazo con el asistente; la OCDE señala que el efecto depende de cómo se diseñe la herramienta |
| «Los docentes no están preparados» | Entre los docentes de primer ciclo de secundaria que no habían usado IA en la enseñanza, tres de cada cuatro dicen que les faltan conocimientos o habilidades (TALIS 2024, media de la OCDE) |
| «Los colegios no tienen normas sobre IA» | En una encuesta de UNESCO de mayo de 2023 a centros de sus redes, menos del 10 % había desarrollado políticas o guías formales sobre IA generativa; la muestra no era representativa |
La frase prudente es más larga y menos vistosa, pero se puede comprobar. Si en tu centro alguien la usa en una reunión con las familias o en el claustro, nadie podrá decir después que se ha exagerado.
Una lista rápida antes de citar un informe
- ¿A quién se preguntó (edad, etapa, país) y se parece a mi centro?
- ¿De qué año son los datos, cuántas personas respondieron y cómo se eligieron?
- ¿Qué significa exactamente «usar»: con qué frecuencia y para qué?
- ¿Lo declararon los encuestados o se midió de otra manera?
- ¿Habla de relación o de causa, y es un solo estudio o varios que coinciden?
- ¿Quién lo ha elaborado y financiado, y qué dice su apartado de limitaciones?
- ¿Qué decisión de mi centro cambiaría realmente esto, y quién la toma?
Un informe orienta, pero no decide por tu colegio. Las normas, la formación y lo que se enseña deben partir de tu realidad y de tu proyecto educativo, y todo lo que afecte a datos del alumnado pasa por el delegado de protección de datos del centro. Si buscas más datos sobre el tema, puedes ver cuánto usan ya la IA los adolescentes y qué cambia en el aula y cuánto tiempo ahorra un docente con IA según los estudios. Y si quieres recoger datos propios en el centro, encuestas sobre IA para docentes, alumnado y familias propone preguntas breves y anónimas para medir percepción y uso sin presionar a nadie.
Fuentes
- OCDE – PISA 2025, Resultados Vol. I (2025): PISA 2025 Results (Volume I) – Country Notes: Spain (traducción al español del INEE)
- OCDE – PISA 2025, informe completo (2025): PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready Students
- OCDE – TALIS 2024 (2024): Results from TALIS 2024 (Volume I), cap. 1 «Teaching for today's world», Tabla 1.63
- Ministerio de Educación, FP y Deportes – INEE (2024): Resultados de TALIS 2024: informe español
- UNESCO (2023): UNESCO survey: Less than 10% of schools and universities have formal guidance on AI
- Comisión Europea – Flash Eurobarómetro (2025): New guidelines to help teachers lead Europe's digital education (cita el Eurobarómetro Flash)
- Eurostat (2025): 64% of 16-24-year-olds used AI in 2025
- OCDE – Digital Education Outlook 2026 (2024): OECD Digital Education Outlook 2026: Exploring Effective Uses of Generative AI in Education (editorial)
Conclusión
Un informe sobre IA y educación casi nunca dice lo que dice su titular. Preguntar a quién se midió, cuándo y con qué muestra, qué significa «usar», si es relación o causa y quién lo publica convierte una cifra llamativa en una información que se puede usar con prudencia. Y las decisiones del centro siguen siendo del centro, con su claustro y su delegado de protección de datos.
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