Formación para empresas·1 de octubre de 2026·8 min de lectura

Etiquetar contenido hecho con IA: cuándo y cómo en una pyme

Cuándo conviene o es obligatorio indicar que un texto, una imagen o un vídeo se han generado con IA, y fórmulas sencillas de etiquetado para web, redes y propuestas.

Tu equipo de marketing prepara una entrada de blog con ayuda de un asistente de IA, genera con otra herramienta una imagen para la portada y monta un vídeo corto con voz sintética para las redes. Todo queda bien. Antes de publicar, alguien pregunta lo que debería preguntar siempre: «¿Tenemos que decir que esto lo ha hecho una IA?». Y nadie sabe qué contestar.

La pregunta ya no es solo de buenas prácticas. Desde el verano de 2026 hay reglas europeas de transparencia en vigor que afectan a algunos de estos casos. Este artículo explica, sin tecnicismos, qué ha dicho la Comisión Europea, cuándo conviene etiquetar aunque no esté claro que sea obligatorio y cómo hacerlo de forma sencilla en tu web, en tus redes y en tus documentos comerciales.

Qué dice el Reglamento europeo de IA sobre la transparencia

Según la Comisión Europea, el Reglamento de IA entró en vigor el 1 de agosto de 2024 y pasó a ser aplicable con carácter general el 2 de agosto de 2026, con algunas excepciones. La propia Comisión comunicó el 31 de julio de 2026 que, desde el 2 de agosto de 2026, su Oficina de IA y las autoridades nacionales empiezan a hacer cumplir el Reglamento y se aplican nuevas reglas de transparencia: los chatbots deben avisar de que son IA, los deepfakes deben etiquetarse y el contenido generado o alterado con IA debe llevar marcas legibles por máquina.

Tres ideas, por tanto:

  1. Los chatbots deben avisar de que son una IA. Si tu web tiene un asistente que habla con los clientes, la persona que escribe debe saber que no habla con un humano.
  2. Los deepfakes deben etiquetarse. Un deepfake es un contenido (imagen, audio o vídeo) generado o manipulado con IA que parece real, como una persona diciendo algo que nunca dijo.
  3. El contenido generado o alterado con IA debe llevar marcas legibles por máquina, es decir, señales técnicas incorporadas al archivo que permiten a otros programas detectar su origen.

Dos matices importantes. El primero: la nota de la Comisión estaba redactada en futuro y hay detalles de aplicación (por ejemplo, plazos de adaptación para sistemas ya comercializados) que conviene consultar con tu asesor. El segundo: quién tiene que hacer qué (quien fabrica la herramienta o quien la usa para publicar) depende del caso. No des por hecho que, porque la herramienta añade una marca técnica, tú ya has cumplido.

Tres situaciones, tres decisiones

Una forma práctica de ordenar el asunto es mirar qué publicas:

Qué publicas Qué dice la Comisión Qué hacer en la práctica
Un asistente o chatbot que habla con clientes Debe avisar de que es IA Mensaje inicial claro («Soy un asistente de IA») y salida fácil a una persona
Imagen, audio o vídeo realista que simula a una persona o un hecho Los deepfakes deben etiquetarse Etiqueta visible y clara; nunca usar la imagen o la voz de una persona real sin su permiso
Cualquier contenido generado o alterado con IA Debe llevar marcas legibles por máquina Pregunta a tu proveedor de la herramienta qué marcas incorpora; añade tú, además, una etiqueta visible cuando proceda

Hay un tercer terreno, el más gris: textos de blog, descripciones de producto o imágenes ilustrativas hechos con apoyo de IA. Cuándo exactamente es obligatoria una etiqueta visible para un texto o una imagen concretos es una cuestión legal que no se resuelve con una regla simple, y para tu caso conviene que lo confirme tu asesor jurídico. Lo que sí puedes hacer mientras tanto es decidir tu propia política de transparencia, algo que muchas empresas adoptan por honestidad con sus clientes y por reputación.

Cuándo conviene etiquetar, aunque no tengas la certeza de que sea obligatorio

Un criterio útil es preguntarte: ¿podría una persona razonable sentirse engañada si supiera que esto lo ha hecho una IA?

  • Sí, conviene etiquetar cuando una imagen o un vídeo parecen mostrar algo real (un cliente, un empleado, una obra terminada, un resultado) y no lo son.
  • Sí, conviene etiquetar voces sintéticas que simulan a una persona concreta o suenan a locutor humano en un contexto en el que el oyente esperaría que lo fuera.
  • Sí, conviene etiquetar cuando el cliente interactúa directamente con una IA (chat, atención automática, respuestas automáticas).
  • Nunca: inventar testimonios, opiniones de clientes o fotos de «casos reales» con IA. Es poco honesto y, además de arruinar tu credibilidad si se descubre, puede traerte problemas que conviene consultar con tu asesor.
  • Menos necesario, aunque sí conviene tener política interna: usos de apoyo, como corregir ortografía, reordenar un esquema o resumir una reunión, donde la IA se parece más a un corrector que a un autor.

Fórmulas sencillas de etiquetado

Una etiqueta buena es breve, clara y verdadera. Tienes algunos modelos para adaptar:

En la web (blog, fichas de producto):

Este texto se ha redactado con apoyo de herramientas de IA y ha sido revisado por [nombre o equipo].

En redes sociales (imágenes y vídeos):

Imagen generada con IA. Vídeo con voz y subtítulos generados con IA.

Puedes colocarla en el pie de foto o en la descripción, y también en la propia imagen si es un contenido realista que podría confundirse con una fotografía.

En un chat con clientes:

Soy un asistente de IA. Puedo ayudarte con dudas habituales. Si prefieres hablar con una persona, escríbeme «persona» y te pasamos con el equipo.

En documentos comerciales (propuestas, informes):

Borrador preparado con apoyo de IA. Contenido revisado y validado por [nombre] el [fecha].

Con dos ideas de fondo: no etiquetes de más si no es verdad («hecho por IA» cuando una persona lo escribió entero) ni de menos (no publicar nada cuando la IA ha hecho la parte principal). Y recuerda que una etiqueta no te exime de revisar: la responsabilidad de lo que se publica con tu marca es tuya.

Cómo organizarlo en la pyme, en cinco pasos

  1. Haz un inventario sencillo. Anota dónde usáis IA para producir algo que sale al exterior: blog, redes, propuestas, correos automáticos, atención al cliente, imágenes de producto.
  2. Escribe una política de una página. Qué se etiqueta, cómo se etiqueta y quién lo decide. Si es larga, nadie la leerá.
  3. Nombra un responsable de revisión. Una persona que antes de publicar compruebe que lo generado es correcto, que no incluye datos confidenciales y que lleva la etiqueta que toca. Si te interesa saber quién responde cuando algo sale mal, mira quién responde si un empleado se equivoca usando IA en su trabajo.
  4. Usa fórmulas fijas. Un banco de frases estándar evita improvisaciones y diferencias entre departamentos.
  5. Lleva un registro interno. Una hoja donde anotes qué contenido se hizo con IA, con qué herramienta y quién lo revisó. Te ayudará a responder dudas de clientes y a demostrar que actúas con criterio. Y revisa la política cuando cambie la normativa.

Para mantener la voz de tu empresa en lo que se publica con apoyo de IA, tienes una guía sobre cómo redactar correos a clientes con IA sin perder la voz de tu empresa. Y si usas IA en el trabajo con personas, conviene conocer las prácticas de IA prohibidas en el trabajo y cuáles pueden afectarte.

Por qué no conviene dejarlo para más tarde

No se trata de asustar, pero conviene saber lo que está en juego. El artículo 99 del Reglamento de IA fija multas administrativas de hasta 15 millones de euros o el 3 % del volumen de negocios mundial anual del ejercicio anterior (la cuantía que sea mayor) por incumplir, entre otras, las obligaciones de los responsables del despliegue (art. 26) y de transparencia (art. 50). En las pymes, incluidas las empresas emergentes, se aplica la cuantía que sea menor.

Son los topes máximos que fija la norma, no lo que se aplica en un caso normal, y cada situación depende de lo que decida la autoridad competente. Pero ilustran que la transparencia no es un adorno: es una obligación con consecuencias. Por eso conviene tener ordenado el asunto antes de que sea una urgencia, y contar con un asesor que conozca tu caso.

Fuentes

Conclusión

Etiquetar contenido hecho con IA combina lo que la normativa europea ya pide (avisar en los chatbots, etiquetar los deepfakes, marcar técnicamente el contenido generado) con una decisión de honestidad propia: decir cuándo una persona razonable se sentiría engañada. Con una política de una página, fórmulas fijas, una persona que revise y un registro sencillo, una pyme puede cumplir con orden y sin complicarse, y consultando los casos dudosos con su asesor.

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