Llega un aviso del proveedor de la plataforma que el colegio usa desde hace años para comunicarse con las familias, registrar tareas o gestionar el aula: "Nuevas funciones de inteligencia artificial disponibles". A veces ya vienen activadas. No ha habido contrato nuevo, ni sesión informativa, ni nadie en el centro que lo haya pedido. Simplemente aparece un botón nuevo.
Ese botón merece una pausa. Un colegio que prepara al alumnado para un futuro con IA no debería cerrarse a estas herramientas, pero tampoco activarlas por inercia. Esta lista de comprobación te ayuda a revisar lo esencial antes de decir que sí, siempre con el delegado de protección de datos del centro en la conversación.
Por qué una función nueva no es "lo de siempre"
La plataforma ya pasó su revisión cuando el colegio la contrató: se sabía qué datos trataba, quién los guardaba y con qué finalidad. Una función de IA puede cambiar esas respuestas sin que cambie el nombre del producto. Puede enviar contenido a un tercero que antes no intervenía, puede analizar textos que hasta ahora solo se almacenaban, o puede abrir un canal de conversación con el alumnado que antes no existía.
Por eso conviene tratar cada función nueva como una decisión nueva, con su propia revisión, aunque venga dentro de un servicio conocido.
Primero, quién decide
Antes de entrar en los ajustes:
- Informa al equipo directivo y al delegado de protección de datos del centro.
- Mantén la función desactivada mientras se revisa, si la plataforma lo permite.
- Pide al proveedor por escrito qué hace exactamente la función, qué datos usa, dónde se tratan y si intervienen otras empresas.
- Nombra a una persona del centro que lleve el asunto hasta el final y deje constancia.
Privacidad y uso de datos
La pregunta central es qué ve la función y qué pasa con lo que ve.
- ¿Qué datos del alumnado puede leer: nombres, calificaciones, observaciones del profesorado, incidencias, información sobre adaptaciones o salud?
- ¿Se usan esos datos para mejorar el sistema del proveedor? ¿Se puede desactivar esa opción?
- ¿Interviene una empresa nueva en el tratamiento? ¿Aparece en el contrato actualizado?
- ¿Dónde se procesan las consultas y cuánto tiempo se conservan las peticiones y las respuestas?
- ¿La función se activa para todo el centro por defecto o puede limitarse por grupos y perfiles?
- ¿El contrato con el proveedor recoge expresamente la función nueva? Aquí te sirve esta guía sobre el contrato que debe firmar un colegio.
Para entender el recorrido de la información, puedes leer adónde viajan los datos del alumnado.
Sobre el tipo de información que no debe llegar a una herramienta de IA, la AEPD (2026) publicó el 27 de enero de 2026 el decálogo «Cuidado con lo que le confIAs». En el ámbito laboral, destaca la importancia de seguir las políticas de información y seguridad de cada organización y de no incluir en las herramientas de IA información que revele datos confidenciales de la entidad, de su personal o de sus clientes. Además, recuerda que la infancia y la adolescencia pueden no ser plenamente conscientes de los riesgos de compartir información con una herramienta de IA. Son recomendaciones de la AEPD, no obligaciones legales por sí mismas, pero marcan una dirección clara.
Edad permitida y perfiles de usuario
No todas las funciones están pensadas para todas las edades, y no todas deben estar abiertas a todo el mundo.
- ¿Qué edad mínima fija el proveedor para usar esa función? ¿Encaja con las etapas de tu centro?
- ¿Puede el alumnado conversar directamente con la IA, o solo el profesorado? Como punto de partida prudente, empieza por el profesorado y abre al alumnado solo con uso acompañado.
- ¿Se puede configurar por perfil: docente, alumnado, familia, administración?
- ¿Se informará a las familias de qué función se activa, para qué y con qué límites?
Un dato que conviene tener presente: según el BOE (2025), el artículo 7 de la Ley Orgánica 3/2018 establece que el tratamiento de datos personales de un menor solo podrá fundarse en su consentimiento cuando sea mayor de catorce años, salvo los supuestos en que la ley exija la asistencia de quienes ejercen la patria potestad o tutela. Eso no significa que baste con que cumpla catorce años: en los colegios la base legal del tratamiento suele ser otra, y es el delegado de protección de datos quien debe confirmarla. Para entenderlo mejor, mira consentimiento o función educativa.
Funciones que piden una pausa especial
Hay tres tipos de funciones en las que conviene detenerse más.
Las que dicen detectar emociones, atención o estado de ánimo. Según la Comisión Europea (2026), el Reglamento de IA prohíbe nueve prácticas, entre ellas el reconocimiento de emociones en lugares de trabajo y en centros educativos, con excepciones previstas en el propio Reglamento, por ejemplo por razones médicas o de seguridad. Si una función presume de saber cómo se siente el alumnado, pide una explicación escrita al proveedor y consulta con el delegado de protección de datos antes de nada.
Las que evalúan, puntúan o recomiendan itinerarios. El anexo III del Reglamento europeo de IA, según la Comisión Europea (2026), incluye entre los usos de alto riesgo en educación los sistemas destinados a determinar el acceso o la admisión a centros, a evaluar resultados de aprendizaje y a vigilar comportamientos prohibidos durante las pruebas. Es una clasificación de alto riesgo, no una prohibición, y con las modificaciones aprobadas en 2026 sus obligaciones se aplican desde el 2 de diciembre de 2027. Más allá de la fecha, la regla de fondo es sencilla: la calificación y las decisiones sobre el alumno son siempre del docente. La IA puede organizar información, no dictar notas.
Las que conversan con el alumnado. La Comisión Europea comunicó el 31 de julio de 2026 que, desde el 2 de agosto de 2026, los chatbots deben avisar de que son IA. Comprueba que el asistente que incorpora tu plataforma lo hace de forma visible y que el alumnado entiende con quién habla.
Registro de cambios: que no te activen nada sin enterarte
Las plataformas se actualizan solas. Una opción que dejaste desactivada puede reaparecer activada tras una versión nueva.
- Pide al proveedor que avise por escrito antes de activar funciones o modificar condiciones.
- Lleva un registro interno con la fecha, la función, la decisión tomada, quién la tomó y si pasó por el delegado de protección de datos.
- Revisa los ajustes de cada perfil al comenzar el curso y al menos una vez más a lo largo del año.
- Define quién recibe y gestiona una incidencia (un fallo, un contenido inadecuado, una duda de una familia).
- Conserva la información que enviaste a las familias sobre cada función activada.
Si decides activarla: un despliegue prudente
- Piloto pequeño. Un grupo reducido de docentes, con ejemplos ficticios y sin datos personales del alumnado.
- Formación breve. Que el profesorado sepa qué hace la función, qué no hace y cómo revisar sus resultados antes de usarlos.
- Información a las familias clara y por escrito.
- Uso siempre acompañado por el docente cuando intervenga el alumnado.
- Fecha de revisión. Pasadas unas semanas, reúne a las personas implicadas y decide si continúa, se ajusta o se desactiva.
Fuentes
- AEPD (2026): La AEPD publica un decálogo con recomendaciones para proteger la privacidad al usar herramientas de IA
- BOE (2025): Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales
- Comisión Europea, Shaping Europe's digital future (2026): AI Act | Shaping Europe's digital future
- Comisión Europea, AI Act Service Desk (2026): ANNEX III | AI Act Service Desk
- Comisión Europea, Representación en Chipre (2026): Commission starts enforcing AI Act rules and new transparency requirements on 2 August
Conclusión
Que una plataforma conocida añada IA no significa que la decisión esté tomada. Revisa qué datos ve, quién interviene, a qué edades se dirige, qué perfiles la pueden usar y qué queda registrado. Activa solo lo que entiendas, con el delegado de protección de datos de tu parte y con uso acompañado del profesorado.
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