La peor reunión sobre IA con las familias es la que se improvisa. La dirección anuncia que «se va a trabajar con IA en clase», un padre pregunta si se guardan las fotos de su hijo, una madre quiere saber si ahora los profesores calificarán con una máquina, y nadie en la mesa sabe qué responder. El problema no es la IA: es que se ha comunicado antes de decidir.
Las familias no necesitan que el colegio tenga todas las respuestas, pero sí que muestre criterio y coherencia. Esta lista recoge lo que conviene tener resuelto antes de dar el primer aviso, pensando en un centro que va a presentar su enfoque y quiere hacerlo con calma. La convicción de fondo es que el colegio prepara al alumnado para el futuro y que la IA forma parte de ese futuro; por eso se explica, no se esconde. Pero se explica bien.
1. Criterios de uso acordados dentro del centro
Antes de hablar con las familias, el claustro tiene que hablar entre sí. Si cada docente dice una cosa, las familias recibirán mensajes contradictorios.
- Hay un documento breve con los usos permitidos, los usos no permitidos y los que requieren permiso del docente.
- Está claro en qué etapas y en qué actividades se usa IA y cuáles quedan sin ella a propósito.
- Todo uso con alumnado es acompañado por el docente: ningún alumno trabaja a solas con una herramienta de IA sin supervisión del profesor.
- Queda por escrito que la evaluación y la calificación del alumnado la hacen los docentes. La IA puede ayudar a preparar materiales, no a decidir notas.
- El criterio de trabajos entregados con ayuda de IA está definido y es el mismo en todas las materias: qué se puede hacer, qué hay que declarar y qué cuenta como copia.
- La dirección y el claustro han acordado también qué se enseña sobre IA al alumnado, no solo qué se prohíbe.
2. Formación del profesorado hecha o, al menos, en marcha
Es difícil explicar a las familias lo que el propio claustro no entiende. Lo ideal es que el profesorado haya recibido formación antes de la presentación.
- El profesorado ha recibido una formación básica sobre qué hace la IA, qué no hace y dónde se equivoca.
- Los docentes que la van a usar en el aula saben revisar lo que produce la herramienta antes de llevarlo a clase. Hay ideas útiles en verificar lo que dice la IA antes de llevarlo al aula.
- Hay al menos una persona de referencia en el centro que resuelve dudas de uso al resto del profesorado.
- Se ha tratado en el claustro cómo se actúa ante usos indebidos (por ejemplo, imágenes o audios falsos de compañeros o docentes).
- El plan de formación tiene continuidad: no es un acto único, sino algo que se revisa cada curso.
3. Privacidad y proveedores revisados
La privacidad del alumnado es lo primero que preguntan las familias, y debe ser lo primero que el centro tenga resuelto.
- El delegado de protección de datos del centro ha revisado las herramientas que se van a usar y ha dado su visto bueno.
- Se sabe qué datos del alumnado trata cada herramienta, dónde se guardan y durante cuánto tiempo.
- No se introducen datos personales de menores en ninguna herramienta si no hay base legal y, cuando proceda, consentimiento de las familias.
- Hay un contrato o condiciones con cada proveedor que el centro ha leído y entiende. En qué debe firmar un colegio con su proveedor de IA se explica qué revisar.
- Si algún uso requiere consentimiento, existe un modelo claro, comprensible y que permite negarse sin consecuencias para el alumno.
- Se conoce el camino que siguen los datos del alumnado al usar una plataforma; puedes repasarlo en dónde viajan los datos del alumnado al usar una plataforma de IA.
No hace falta que la dirección conozca cada cláusula, pero sí que el delegado de protección de datos haya revisado el conjunto y que el centro sepa explicarlo en pocas palabras.
4. Responsables y canal de dudas
Cuando una familia tiene una duda, tiene que saber a quién preguntar. Y el centro, quién responde.
- Hay una persona o un equipo con nombre responsable de la IA en el centro (coordinación TIC, jefatura de estudios o similar).
- Hay un canal único para las dudas de las familias: un correo, un formulario o una franja de atención.
- Está decidido quién responde a qué: lo pedagógico, lo técnico y lo relacionado con datos personales.
- Se ha fijado un plazo razonable de respuesta y se cumple.
- Existe un registro sencillo de las preguntas recibidas, para detectar lo que más inquieta y mejorar la comunicación.
- Cada tutor sabe qué decir si una familia le pregunta en un pasillo, y a quién derivar lo que no sepa.
5. El mensaje acordado
Un mensaje claro tiene pocas ideas, dichas siempre igual. Antes de comunicar, ponte de acuerdo con el equipo.
- Hemos decidido tres ideas centrales (por ejemplo: qué hacemos, cómo protegemos al alumnado y qué se espera de las familias) y todas las comunicaciones giran en torno a ellas.
- El texto es llano, sin términos técnicos y sin promesas que no podamos cumplir. No decimos «sin riesgos» ni «mejorará las notas».
- Explicamos por qué: el colegio prepara para el futuro y la IA forma parte de él.
- Decimos con la misma claridad lo que la IA no hace en nuestro centro: no califica, no decide por el docente y no trabaja sola con el alumnado.
- El mensaje invita a las familias a participar, con una sesión informativa o una escuela de familias. Una guía para organizarla está en escuela de familias sobre IA: cómo organizarla paso a paso.
- El tono es el mismo en la web, en la circular y en la reunión presencial.
6. Las preguntas difíciles, preparadas
Hay preguntas que se repetirán, y es mejor prepararlas que enfrentarse a ellas en directo. Redacta una respuesta breve para cada una y revísala con el equipo.
- «¿Mi hijo hará los deberes con IA?» (¿qué se permite, qué no y cómo se declara?).
- «¿Se guardan datos o fotos de mi hijo?» (¿qué herramientas, qué datos y quién lo ha revisado?).
- «¿Los profesores usarán IA para poner notas?» (La respuesta, en nuestro caso: no, calificar es del docente).
- «¿Puedo negarme?» (¿qué alternativas hay para el alumno?).
- «¿Y si mi hijo es víctima de un vídeo o una imagen falsos?» (¿cuál es el protocolo del centro y quién lo activa?). Un recorrido de ejemplo está en el caso hipotético de un vídeo falso de una profesora.
- «¿Qué puedo hacer yo en casa?» (algunas ideas concretas y sencillas).
Para ampliar con ideas reales de las familias, mira las dudas más habituales de las familias sobre la IA en clase.
Señales de que todavía no toca comunicar
Si marcas muchas casillas en blanco, es mejor retrasar la presentación unas semanas que improvisarla. Estas son las señales más claras:
- Nadie ha preguntado al delegado de protección de datos.
- El claustro no tiene criterios comunes o no los conoce.
- La persona de referencia no ha recibido formación.
- No hay un canal de dudas definido.
- Se quiere comunicar «para no quedarse atrás» y no por un plan.
Esperar no es un fracaso. Una comunicación a medias genera desconfianza, mientras que una bien preparada la reduce. Y recuerda que, si el centro aún no ha empezado, puede hacerlo por una etapa o una materia y crecer desde ahí.
Conclusión
Presentar la IA a las familias con confianza exige haber resuelto antes lo importante: criterios de uso, formación del profesorado, privacidad revisada por el delegado de protección de datos, responsables con nombre, un canal de dudas y un mensaje común. Con eso hecho, la reunión deja de ser un examen y se convierte en una conversación.
En MG Solutions damos masterclasses de IA a alumnos de ESO y Bachillerato: tres días en el colegio con herramientas para su día a día, para estudiar mejor y para usar la IA de forma responsable.
Puedes conocer nuestra formación en IA para colegios.
Si quieres ver cómo encajaría en tu caso, escríbenos y lo hablamos.