Cuando un colegio anuncia que va a trabajar con IA, las primeras preguntas no llegan al despacho de dirección. Llegan a la puerta del aula, a la salida: «¿y los datos de mi hijo?», «¿van a hacer los deberes con eso?», «¿no es peligroso?». Son preguntas razonables, y merecen una respuesta clara, sin tecnicismos y sin vender humo.
Este artículo recoge las dudas que más se repiten, con una respuesta corta que un centro puede adaptar y reutilizar en una reunión, en una circular o en la web. Cada respuesta dice también lo que la IA no resuelve, porque la confianza de las familias se gana más reconociendo límites que prometiendo milagros.
¿Por qué trabaja el colegio con IA?
Respuesta corta: porque el alumnado ya se la encuentra fuera del aula, y es mejor que aprenda a usarla con criterio, con un docente al lado, que descubrirla solo.
El colegio existe para preparar a los alumnos para el futuro, y la IA forma parte de ese futuro. No se trata de que la usen más, sino de que sepan qué es, cuándo se equivoca, cómo contrastar lo que dice y cuándo conviene no usarla. Los ciudadanos europeos parecen ir en la misma dirección: según un Eurobarómetro Flash de la Comisión Europea, el 81 % dice que los docentes deberían tener las habilidades para usar y entender la IA. Es una opinión, no una medición de competencias, pero refleja lo que se espera de la escuela.
¿Qué datos de mi hijo o hija se usan?
Respuesta corta: el centro no introduce datos personales del alumnado en herramientas de IA salvo que haya una base legal y, cuando proceda, consentimiento. Si tienes dudas, pregunta por el delegado de protección de datos.
La mayoría de las actividades con IA se diseñan para que no hagan falta datos personales: se trabaja con textos de ejemplo, casos ficticios o materiales públicos. En España, el tratamiento de datos de un menor solo puede basarse en su propio consentimiento a partir de los catorce años, salvo los casos en que la ley exija la asistencia de quienes ejercen la patria potestad o la tutela (Ley Orgánica 3/2018, artículo 7). Por eso el centro debe contar con su delegado de protección de datos antes de usar una herramienta que trate información del alumnado. Tienes derecho a preguntar qué herramientas se usan, para qué y con qué condiciones.
¿Quién vigila lo que hace mi hijo con la IA en clase?
Respuesta corta: el docente. El uso en el aula es siempre acompañado.
El alumnado no trabaja solo con una herramienta de IA. La actividad la diseña el docente, que decide qué se hace, con qué herramienta y con qué objetivo, y revisa los resultados. Además, la tarea suele pedir algo que la IA no puede hacer por el alumno: comparar su respuesta con otra, encontrar un error, justificar una decisión. Eso no elimina todos los riesgos, pero cambia el papel de la herramienta: de proveedora de respuestas a material de trabajo.
¿Va a dejar de pensar por sí mismo?
Respuesta corta: es un riesgo real, y por eso las actividades se diseñan para que el alumno piense más, no menos.
Hay indicios que invitan a la cautela, aunque no son sobre menores. Según Microsoft Research (2025), en una encuesta a 319 trabajadores del conocimiento, una mayor confianza en la IA generativa se asoció con menos pensamiento crítico, mientras que una mayor autoconfianza del propio trabajador se asoció con más. Es un estudio con adultos, de percepciones declaradas, y muestra una asociación, no una causa. Pero apunta a lo que queremos evitar: confiar sin comprobar. Por eso una buena práctica en clase es que el alumno haga primero su propio intento y use la IA después para contrastarlo, no para sustituirlo.
¿Podrán hacer trampa con la IA?
Respuesta corta: sí, y seguirán pudiendo. Por eso el centro cambia el tipo de tarea y la forma de evaluar, además de poner normas.
Prohibirla sin más no resuelve el problema: se usa en casa igualmente. Lo que ayuda es combinar varias cosas: tareas en las que se evalúa el proceso (borradores, explicaciones orales, preguntas en clase sobre lo entregado), normas claras sobre cuándo se puede usar y cuándo no, y que el alumnado declare cuándo y para qué la ha usado. Ninguna medida lo evita todo. Lo que sí se puede es que hacer trampa deje de ser lo más cómodo.
¿Y si la IA se equivoca o dice algo inadecuado?
Respuesta corta: se equivoca con frecuencia, y precisamente por eso se enseña a comprobar.
Una IA genera respuestas que suenan convincentes aunque sean falsas, y puede reflejar sesgos o contenidos que no son adecuados para la edad. Por eso el uso acompañado es indispensable, y por eso una parte del aprendizaje es detectar esos fallos. Si tu hijo te cuenta que una respuesta le pareció rara, es una buena señal: está aprendiendo a dudar. La dirección debería tener claro a quién avisa el docente si ocurre algo grave.
¿Está preparado el profesorado?
Respuesta corta: se está formando, y es normal que no todo el mundo esté en el mismo punto.
Según el INEE, con datos de TALIS 2024, el 35 % del profesorado de secundaria en España y el 28 % del de primaria declaran haber usado IA en su trabajo docente en el último año. Es un camino en marcha, no un punto de llegada. Por eso la formación del profesorado es lo primero que debe resolver un centro serio. También hay recursos oficiales: el INTEF (Ministerio de Educación, FP y Deportes) publicó el 8 de septiembre de 2026 una nueva versión de su guía sobre el uso de la IA en el ámbito educativo, organizada en tres perfiles (alumnado, profesorado y centro educativo).
¿Les servirá para su futuro profesional?
Respuesta corta: nadie puede prometer qué empleos habrá, pero es razonable pensar que saber usar la IA con criterio y saber pensar sin ella seguirá siendo útil.
No conviene vender la IA como garantía de empleo, ni como amenaza segura. Lo que sí parece sensato es que el alumnado conozca la herramienta, sus límites y sus implicaciones éticas, y siga desarrollando lo que la IA no sustituye: pensamiento crítico, expresión propia, trabajo en equipo, criterio. Un centro que prepara bien en ambas cosas no está apostando por una moda.
¿Qué puedo hacer yo en casa?
Respuesta corta: hablar con ellos, probar juntos y poner normas claras sobre qué datos no se comparten.
- Pregúntales para qué la usan y enséñales a contrastar lo que responde.
- Probadla juntos con un tema que les interese, y comprobad al final qué era cierto y qué no.
- Enséñales a no compartir datos personales: nombre completo, dirección, fotos, datos de amigos o de familiares. La AEPD publicó el 27 de enero de 2026 un decálogo de recomendaciones y recuerda que la infancia y la adolescencia pueden no ser plenamente conscientes de los riesgos de compartir información con una herramienta de IA.
- Acordad cuándo sí y cuándo no: para repasar, sí; para entregar un trabajo como propio, no.
¿Qué puedo pedirle al centro?
Una familia informada ayuda al centro a hacerlo mejor. Algunas preguntas útiles:
- ¿Qué herramientas de IA se usan y con qué finalidad educativa?
- ¿Se introducen datos personales del alumnado? ¿Con qué base legal, y quién es el delegado de protección de datos?
- ¿Cómo se acompaña al alumnado y qué normas hay sobre trabajos y exámenes?
- ¿Qué formación ha recibido el profesorado?
- ¿Cómo y cuándo se me informará de los cambios?
Si el centro todavía no tiene respuestas, tampoco es un drama: lo importante es que las tenga pronto y las comparta. Para ubicar a tu colegio, tienes dónde está tu colegio en IA: niveles de madurez y siguiente paso. Si quieres ver qué dicen las estadísticas sobre el uso entre jóvenes, lee cuánto usan ya la IA los adolescentes. Y para las precauciones con menores, AI Act y menores: precauciones de la IA en educación.
Fuentes
- Comisión Europea (2025): New guidelines to help teachers lead Europe's digital education (cita el Eurobarómetro Flash «Future needs in digital education»)
- Ministerio de Educación, FP y Deportes, INEE (2024): Resultados de TALIS 2024: informe español
- INTEF, Ministerio de Educación, FP y Deportes (2026): Nueva versión de la «Guía sobre el uso de la inteligencia artificial en el ámbito educativo»
- BOE (2025): Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales
- AEPD (2026): La AEPD publica un decálogo con recomendaciones para proteger la privacidad al usar herramientas de IA
- Microsoft Research, CHI (2025): The Impact of Generative AI on Critical Thinking: Self-Reported Reductions in Cognitive Effort and Confidence Effects From a Survey of Knowledge Workers
Conclusión
Las dudas de las familias son sensatas y la mejor respuesta es la transparencia: qué herramientas, qué datos, quién acompaña y qué límites tiene la IA. Un centro que responde con claridad, reconoce lo que aún no sabe y forma a su profesorado gana la confianza que necesita para educar en algo tan nuevo.
En MG Solutions damos masterclasses de IA a alumnos de ESO y Bachillerato: tres días en el colegio con herramientas para su día a día, para estudiar mejor y para usar la IA de forma responsable.
Puedes ver más en nuestra formación en IA para colegios.
Si quieres ver cómo encajaría en tu caso, escríbenos y lo hablamos.