En España, el 54 % del alumnado de 15 años declaró en PISA 2025 que usa chatbots de IA para ayudarse a aprender al menos una vez por semana. La media de la OCDE es del 46 %. Es un dato llamativo y fácil de citar, pero mide una cosa muy concreta: cuántos alumnos dicen usar estas herramientas. No mide si aprenden más ni si aprenden menos.
Si diriges un centro, coordinas la formación del profesorado o eres familia, es probable que ya te hayan preguntado si la IA mejora el rendimiento escolar. La respuesta honesta es que hay algunos estudios útiles y muchas preguntas abiertas. Este artículo resume lo que se sabe con fuente, lo que todavía no se puede afirmar y cómo evitar vender (o comprar) resultados que nadie ha probado.
Qué dicen los datos
Los datos verificados que manejamos sirven para tres cosas distintas: saber cuánto se usa la IA, saber qué se hace con ella en clase y ver qué pasó en un experimento concreto.
Cuánto se usa. Según PISA 2025 (OCDE, 2025), el 54 % del alumnado de España de 15 años declaró usar chatbots de IA para ayudarse a aprender al menos una vez por semana, frente al 46 % de media en la OCDE. Con otro listón el panorama cambia: según el mismo programa, solo uno de cada cinco estudiantes de 15 años de la OCDE declaró un uso regular, es decir, casi a diario. «Usar IA» puede significar cosas muy distintas según dónde pongas la línea.
Qué se hace en clase. También según PISA 2025, de media en la OCDE alrededor de seis de cada diez estudiantes de 15 años dicen que en sus clases se les encargó evaluar la calidad de la información generada por IA. Entre países la variación es enorme: del 31 % a más del 80 %. Además, el alumnado socioeconómicamente desfavorecido tiene menos probabilidad de declarar este tipo de tarea, y el propio informe advierte de una posible brecha nueva.
Qué pasó en un experimento. Un experimento de campo de 2024 en Turquía, con estudiantes de secundaria superior, que la OCDE recoge en su Digital Education Outlook 2026, midió el efecto de dar acceso a un modelo de IA durante la práctica de matemáticas. Con la interfaz estándar, el rendimiento a corto plazo mejoró un 48 %; con una versión diseñada como tutora, un 127 %. Pero cuando se retiró el acceso, quienes habían practicado con la versión estándar rindieron un 17 % peor que quienes nunca lo tuvieron.
Los tres datos son interesantes. Ninguno dice «la IA mejora las notas» y ninguno dice «la IA las empeora».
Cómo leerlos (y qué no dicen)
Antes de usar una cifra en una reunión con familias o en una memoria del centro, conviene saber qué mide exactamente y qué se queda fuera.
| Dato | Lo que mide | Lo que no puede decir |
|---|---|---|
| Uso semanal de chatbots (PISA 2025) | Lo que el alumnado de 15 años declara hacer | Cuánto tiempo, para qué tareas ni con qué resultado |
| Tareas de evaluar información generada por IA (PISA 2025) | Lo que el alumnado recuerda que se le pidió en clase | Si esas tareas se hacen bien o si mejoran su criterio |
| Experimento en Turquía | Lo ocurrido en un grupo de secundaria superior practicando matemáticas | Si pasa lo mismo en otras materias, edades, países o herramientas |
Hay cinco cautelas que se repiten en casi cualquier estudio sobre este tema.
- Uso no es aprendizaje. El propio informe PISA recoge que, de media en la OCDE, quienes no usan chatbots para tareas escolares concretas puntúan más en ciencias. Es una asociación: detrás puede haber muchas razones, y no permite concluir ni que la IA ayude ni que perjudique.
- Lo que se declara no es lo que se hace. Los datos de PISA son autodeclarados por el alumnado. Sirven para ver tendencias, no para medir con precisión.
- Un experimento no es una regla. El estudio de Turquía es uno solo, con una materia y un grupo de edad. La OCDE concluye que el efecto depende de cómo se diseñe la herramienta, y eso es justo lo que no se debe generalizar: una versión tutora y una versión que da las respuestas hechas no son lo mismo.
- Corto plazo no es largo plazo. El experimento muestra algo incómodo: mejorar mientras se tiene la ayuda no asegura rendir igual cuando se quita. Por eso evaluar al alumno sin la herramienta sigue siendo necesario.
- Las herramientas cambian rápido. Un estudio con un modelo de 2024 puede no describir lo que hace una herramienta actual. Conviene leer las fechas.
Una última cautela, esta de método: ninguna de estas fuentes hace afirmaciones sobre primaria, ni sobre un centro concreto. Si alguien te presenta una cifra de mejora «en tu tipo de centro», pregunta de dónde sale.
Qué hacer con esto en tu centro
Pide siempre tres datos junto a cualquier cifra. A quién se midió (edad, país, etapa), qué se midió (uso, percepción, notas) y cuándo. Si falta alguno, la cifra no sirve para decidir.
Desconfía de las promesas cerradas. Un proveedor que asegura que su herramienta «sube las notas» tendría que enseñar un estudio publicado, con grupo de comparación y con la población parecida a la tuya. No hay evidencia general que lo respalde, y una cifra de marketing no la sustituye.
Si quieres saber qué pasa en tu centro, mide en pequeño. Un grupo, una unidad didáctica, un criterio de evaluación del docente y una parte de la tarea que se hace sin herramienta para ver qué ha aprendido cada alumno. Siempre con uso acompañado por el profesor y sin introducir datos personales del alumnado en herramientas externas sin base legal ni consentimiento. Ante cualquier duda, consulta al delegado de protección de datos del centro.
Enseña a evaluar lo que genera la IA. El dato de PISA sobre tareas de valorar la información generada indica que no todo el alumnado las hace. Es una de las competencias que más se puede trabajar en el aula, con o sin herramienta delante.
Cuéntalo así a las familias. Una explicación que no promete de más: «Sabemos que el alumnado ya la usa. Sabemos que el diseño de la tarea importa. Aún no sabemos bien qué efecto tiene a largo plazo, y por eso la usamos acompañados y evaluando también sin ella.» Esa frase genera más confianza que cualquier promesa de mejora.
Si te interesa el lado del profesorado, tenemos otro artículo sobre lo que dicen los estudios del tiempo docente con IA. Y para una visión de cómo llegamos hasta aquí, puedes leer qué enseña la historia de la calculadora a un colegio. Si tu etapa es Bachillerato, hemos pensado en cómo repartir la IA entre primero y segundo con la PAU.
Fuentes
- OCDE, PISA 2025, nota de país de España (2025): PISA 2025 Results (Volume I) – Country Notes: Spain (traducción al español del INEE)
- OCDE, PISA 2025, informe completo (2025): PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready Students
- OCDE, Digital Education Outlook 2026, que recoge un experimento de 2024 (2024): OECD Digital Education Outlook 2026: Exploring Effective Uses of Generative AI in Education
Conclusión
Los estudios disponibles permiten decir que el alumnado ya usa la IA, que el diseño de la tarea importa mucho y que un buen resultado con ayuda no asegura aprender sin ella. No permiten decir que la IA mejore o empeore el rendimiento escolar en general. Un centro que lo explica así gana credibilidad con las familias y evita decidir con cifras que no aguantan una pregunta.
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