Según el Foro Económico Mundial (2025), que recoge las expectativas de más de 1.000 grandes empleadores de 55 economías, entre 2025 y 2030 se crearán 170 millones de empleos y se desplazarán 92 millones, un crecimiento neto de 78 millones. Es una cifra que puede leerse con esperanza o con miedo. Un chico o una chica de 15 años que tiene que elegir itinerario esta primavera probablemente la lea con una sola pregunta: ¿y yo qué estudio?
Quien orienta (tutor, orientador, familia) se enfrenta a dos tentaciones. Una es el alarmismo: «esa profesión va a desaparecer». La otra, la tranquilidad vacía: «no pasa nada, todo seguirá igual». Ninguna de las dos se sostiene con los informes. Esta guía repasa lo que dicen, cómo leerlo con cuidado y qué se puede hacer en una tutoría de 4.º de ESO, sin prometer qué trabajos desaparecerán, porque nadie puede saberlo.
Qué dicen los datos
Empleos que se crean y se desplazan. Además de lo anterior, el Foro Económico Mundial (2025) señala que esa rotación equivale al 22 % de los empleos formales actuales. Es una previsión basada en las expectativas de los empleadores encuestados, no una medición.
Competencias que se transforman. En ese mismo informe, los empleadores esperan que, de media, el 39 % de las competencias actuales de los trabajadores se transformen o queden obsoletas entre 2025 y 2030, frente al 44 % que preveían en la edición de 2023. Lo que cambia, por tanto, no es solo el empleo, sino el contenido de cada trabajo.
Exposición a la IA. El Fondo Monetario Internacional (2024) estima que casi el 40 % del empleo mundial está expuesto a la IA: en torno al 60 % en las economías avanzadas y el 26 % en los países de renta baja. En las economías avanzadas, según el mismo estudio, cerca de la mitad de los empleos expuestos podría verse perjudicada y el resto beneficiarse de mejoras de productividad.
Tareas, no solo empleos. La OCDE (2024) calcula que, entre 2022 y 2024, alrededor de una cuarta parte de los trabajadores de sus países miembros estaba expuesta a la IA generativa, entendiendo por ello que al menos el 20 % de sus tareas podía asistirse con IA, y prevé que esa proporción crezca de forma sustancial.
Qué competencias hacen falta. También la OCDE (2026) recoge la estimación de que menos del 1 % de los trabajadores necesitará competencias avanzadas específicas de IA, como programación o desarrollo de modelos. La mayoría necesita competencias digitales y capacidad para usar, analizar e interpretar datos.
La base digital no es universal. Según Eurostat (2025), el 60 % de las personas de 16 a 74 años de la UE tenía al menos competencias digitales básicas, 20 puntos porcentuales por debajo del objetivo del 80 % fijado para 2030.
Cómo leerlos (y qué no dicen)
Estas cifras ayudan a ordenar el debate, pero tienen límites que conviene explicar al alumnado y a las familias:
- Exposición no es sustitución. Que una ocupación esté expuesta significa que parte de sus tareas puede asistirse con IA, no que el puesto vaya a desaparecer. La propia OCDE aclara que las ocupaciones más expuestas, como las de directivos, profesionales o ingenieros, son las menos propensas a automatizarse.
- Son previsiones, no hechos. Las cifras del Foro Económico Mundial proceden de lo que esperan los empleadores encuestados. Pueden cumplirse en parte o no cumplirse. Además, son del conjunto del mercado laboral y no deben atribuirse solo a la IA.
- Son medias de muchos países. Ningún informe dice qué pasará con una profesión concreta en tu ciudad dentro de diez años. Unos datos son mundiales, otros de los países de la OCDE y otros de la UE; ninguno es específico de España.
- Hablan de tareas y de competencias, no de vocaciones. Ninguna estadística dice qué le gustará hacer a un alumno concreto ni en qué destacará.
- Cada fuente usa su propia metodología. Por eso no conviene mezclar sus cifras como si midieran lo mismo.
Con todo, se desprende una idea prudente: una parte de las tareas de muchos trabajos va a cambiar, y las competencias digitales, el criterio propio y la capacidad de aprender ganan peso. Esa es la conversación útil para 4.º de ESO.
Qué hacer con esto en una tutoría de orientación
1. Hablar de tareas, no solo de profesiones. En vez de «¿va a desaparecer esta carrera?», prueba con «¿qué tareas tiene esta profesión, cuáles puede asistir una herramienta y cuáles necesitan a una persona?». Se puede hacer como actividad: cada alumno elige un oficio o profesión que le interese y separa tareas repetitivas, tareas de criterio y tareas de trato con personas.
2. Cuidar la base antes que la herramienta. Leer con atención, escribir con claridad, razonar y calcular siguen siendo lo que permite usar bien cualquier herramienta. Quien no sabe redactar tampoco sabrá detectar un texto flojo de una IA. Conviene decirlo sin sermón.
3. Entrenar lo que se necesita en cualquier itinerario. Verificar lo que dice una fuente, trabajar en equipo, comunicar, tener criterio ético, aprender cosas nuevas y saber pedir ayuda. Son competencias que sirven en un ciclo formativo, en Bachillerato o en un oficio.
4. Probar la IA en el aula, con acompañamiento. Un ejercicio sencillo: el docente muestra cómo una herramienta ayuda a explorar una profesión y el alumnado detecta qué ha acertado y qué ha inventado. El uso siempre es acompañado, con datos generales y sin introducir nombres, notas ni información personal del alumnado. Antes de usar una herramienta nueva, el centro debe consultar a su delegado de protección de datos.
5. Escuchar a profesionales reales. Una conversación con alguien que trabaja en un sector explica más que un informe. En antiguos alumnos, empresas y universidad como aliados para educar en IA se explica cómo organizarlo con supervisión docente.
6. Dejar claro que elegir no es cerrar. Elegir itinerario es una decisión importante, pero se puede corregir y completar con el tiempo. Conviene que orientación explique qué vías existen en tu comunidad para cambiar de itinerario o para retomar estudios, sin dar por hecho nada que no se haya consultado.
Preguntas que ayudan en una tutoría
- ¿Qué parte de esta profesión te gusta más: el trato con personas, el análisis, lo manual, lo creativo?
- ¿Qué tareas de ese trabajo crees que una herramienta podría hacer en parte? ¿Y cuáles necesitan a una persona responsable?
- ¿Qué tendrías que saber hacer tú para revisar lo que te devuelve una herramienta?
- ¿Con quién podrías hablar que trabaje en esto y pueda contarte cómo ha cambiado en los últimos años?
- ¿Qué haces cuando te quedas atascado y cómo comprobarías que una respuesta es fiable?
Estas preguntas no buscan una respuesta correcta: sirven para que el alumno razone sobre su camino con más información que miedo. Para ver qué piden hoy las empresas a quien sale del colegio, puedes consultar qué competencias en IA piden las empresas a quien sale del colegio.
Lo que conviene evitar al orientar
- Afirmar que una profesión «desaparecerá» o que «ya no hace falta estudiar» algo. Ningún informe lo sostiene.
- Usar estas cifras para disuadir a un alumno de lo que le gusta.
- Dar por hecho que quien usa IA ya tiene criterio. Saber pedirle algo a una herramienta no es lo mismo que saber evaluar el resultado.
- Introducir datos personales del alumnado en cualquier herramienta de orientación basada en IA, sin base legal ni consentimiento.
- Dejar que la herramienta decida por el alumno. La orientación es una conversación entre personas.
Fuentes
- Foro Económico Mundial (2025): The Future of Jobs Report 2025
- Fondo Monetario Internacional (2024): Gen-AI: Artificial Intelligence and the Future of Work (Staff Discussion Note SDN/2024/001)
- OCDE (2024): Skills in the AI age (OECD Artificial Intelligence Papers, No. 60)
- OCDE (2026): AI and skills: What we know so far (síntesis de la OCDE, 5 de junio de 2026)
- Eurostat (2025): Skills for the digital age - Statistics Explained
Conclusión
Los informes apuntan a algo que sirve de guía para un alumno de 4.º de ESO: una parte de las tareas de muchos trabajos va a cambiar y las competencias digitales, el criterio y la capacidad de aprender ganan peso, pero nadie puede decir qué profesiones concretas desaparecerán. Orientar bien consiste en hablar de tareas y competencias, cuidar la base, probar la IA con acompañamiento y escuchar a profesionales, sin alarmismo ni promesas. Porque el principio de un colegio es preparar a los alumnos para el futuro, y la IA forma parte de él.
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