Formación en colegios·1 de octubre de 2026·6 min de lectura

Orientar en Bachillerato: cómo cambia la IA las salidas laborales

Datos verificados del FMI, la OCDE y el Foro Económico Mundial para que orientadores y tutores hablen del futuro laboral con el alumnado, sin alarmismo ni promesas.

Según el Fondo Monetario Internacional (2024), casi el 40 % del empleo mundial está expuesto a la inteligencia artificial. Es una frase que, dicha sin más en una tutoría, puede asustar a un grupo de 17 años. Pero «expuesto» no significa «perdido»: el propio FMI estima que, en las economías avanzadas, cerca de la mitad de los empleos expuestos podría verse perjudicada y el resto beneficiarse de mejoras de productividad.

Si orientas o tutorizas en Bachillerato, esa matización es el núcleo de tu trabajo. Antes o después, alguien te preguntará si merece la pena estudiar lo que sueña estudiar «si total lo va a hacer una máquina». Este artículo reúne los datos del banco verificado que sí puedes usar, te explica cómo leerlos y te propone qué hacer con ellos en el aula sin alarmismo y sin prometer nada que nadie pueda prometer.

Qué dicen los datos

Los estudios más sólidos no hablan de profesiones que «desaparecen», sino de tareas que cambian. Estos son los cuatro datos que conviene tener a mano:

Exposición al cambio. El FMI (2024) estima que casi el 40 % del empleo mundial está expuesto a la IA: en torno al 60 % de los empleos en las economías avanzadas y el 26 % en los países de renta baja. En las economías avanzadas, cerca de la mitad de los empleos expuestos podría verse perjudicada y el resto beneficiarse de mejoras de productividad.

Tareas asistibles. Según la OCDE (2024), entre 2022 y 2024 alrededor de una cuarta parte de los trabajadores de los países de la OCDE estaba expuesta a la IA generativa, entendiendo por ello que al menos el 20 % de sus tareas podía asistirse con IA, y se prevé que esa proporción crezca de forma sustancial. La propia OCDE aclara que las ocupaciones más expuestas (directivos, profesionales, ingenieros) son las menos propensas a automatizarse.

Qué competencias hacen falta. Según una estimación recogida por la OCDE (2026), menos del 1 % de los trabajadores necesitará competencias avanzadas específicas de IA, como programación o desarrollo de modelos; la mayoría necesita competencias digitales y capacidad para usar, analizar e interpretar datos.

Empleos que se crean y se transforman. El Foro Económico Mundial (2025), a partir de una encuesta a más de 1.000 grandes empleadores de 55 economías, estima que entre 2025 y 2030 se crearán 170 millones de empleos y se desplazarán 92 millones, con un crecimiento neto de 78 millones. Esa rotación equivale al 22 % de los empleos formales actuales.

Cómo leerlos (y qué no dicen)

Los números impresionan y, justo por eso, hay que leerlos con calma. Cuatro advertencias para no sacarlos de contexto:

  • Exposición no es sustitución. Que una parte de las tareas de un trabajo pueda asistirse con IA no dice que ese trabajo vaya a desaparecer. Dice que cambiará cómo se hace.
  • Son previsiones, no mediciones. La cifra del Foro Económico Mundial se basa en lo que esperan los empleadores encuestados, no en un recuento de lo que ha pasado. Y habla del mercado laboral en general: no la presentes al alumnado como «lo que hará la IA», porque no se puede atribuir solo a ella.
  • Son datos mundiales o de la OCDE, no de tu provincia ni de una carrera concreta. Ninguno de estos estudios dice qué estudiar ni qué salida tendrá un alumno concreto dentro de diez años.
  • Tienen fecha. Se publicaron en 2024, 2025 y 2026. Dentro de dos cursos habrá datos nuevos, y conviene actualizar lo que cuentas.

Dicho de otra forma: los datos permiten afirmar que el trabajo está cambiando, que las ocupaciones de directivos, profesionales e ingenieros están entre las más expuestas y que saber trabajar con herramientas digitales y con datos será útil en casi cualquier camino. No permiten decirle a nadie «esta carrera tiene futuro» o «esta no».

Qué hacer con esto en la tutoría

Con alumnado de 16 y 17 años, la clave es ayudarles a pensar, no a temer ni a confiar a ciegas. Algunas actividades que funcionan y que no requieren ningún dato personal de nadie:

  1. Descomponer una profesión en tareas. Elegid un oficio (el que más interese en clase) y listad lo que hace en una jornada. Después, marcad entre todos qué tareas podría asistir una herramienta y cuáles requieren estar presente, decidir, cuidar o responder ante alguien. El resultado casi siempre sorprende: la profesión no es una cosa, son muchas tareas.
  2. Entrevistar a un profesional. Que cada alumno hable con alguien que trabaje en un sector que le interese y le pregunte qué ha cambiado en su trabajo en los últimos años y qué herramientas usa. Es información de primera mano y mucho menos abstracta que una cifra.
  3. Leer una previsión con ojo crítico. Ponedles delante una de las cifras de este artículo y que expliquen qué dice, qué no dice y quién la ha elaborado. Es, además, un ejercicio de pensamiento crítico que sirve para cualquier asignatura.
  4. Mapa de competencias propias. Que cada uno anote qué sabe hacer bien y qué le gustaría aprender, en su cuaderno. No es necesario introducir esas notas en ninguna herramienta.

Si decides usar una herramienta de IA en alguna de estas actividades, que sea siempre con el docente delante, con ejemplos genéricos y sin que el alumnado escriba sus nombres, notas o circunstancias personales. Antes de cualquier uso con datos reales, consulta a tu delegado de protección de datos.

Frases que ayudan y frases que conviene evitar

Las palabras del orientador pesan. Algunas sugerencias:

  • En lugar de «la IA se llevará tu trabajo», prueba con «muchas profesiones van a cambiar sus tareas, y tú puedes prepararte para eso».
  • En lugar de «con esta carrera estarás a salvo», di «no hay carrera a prueba de cambios, pero hay competencias que se mantienen útiles: comunicar, razonar, trabajar con datos y aprender de forma continua».
  • En lugar de «ahora todo el mundo estudia informática», recuerda que los datos de la OCDE apuntan a que la mayoría de los trabajadores necesitará competencias digitales y de uso de datos, no programación avanzada.
  • En lugar de «ya veremos qué pasa», ofrece una tarea concreta: probar una herramienta en clase, con acompañamiento, para entender qué hace bien y dónde falla.

Y un recordatorio honesto para ti: la decisión de qué estudiar es del alumno y de su familia. La IA, en todo caso, puede ayudar a ordenar información, nunca a decidir por ellos.

Si quieres ampliar esta conversación con familias y compañeros, puedes consultar nuestra guía sobre qué políticas de IA conocer del Bachillerato a la universidad y otro artículo sobre cuántas empresas usan ya IA y cómo es el entorno laboral del alumnado.

Fuentes

Conclusión

Orientar en tiempos de IA no consiste en adivinar qué profesiones sobrevivirán, sino en enseñar a leer datos con criterio y a construir competencias que sirvan en muchos caminos. Los estudios hablan de exposición, de tareas que cambian y de competencias digitales y de datos, no de sentencias para una carrera concreta.

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Este contenido ha sido generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial de MG Solutions.