Tienes veintiocho trabajos por corregir y quieres que cada alumno reciba algo más que una nota: qué ha hecho bien, qué puede mejorar y por dónde seguir. Escribir veintiocho comentarios de verdad lleva horas. La tentación es evidente: pegar el trabajo de cada alumno, con su nombre, en una herramienta de IA y pedirle que redacte el comentario. Es el atajo que conviene evitar, por dos razones: el trabajo de un menor, con su nombre, es un dato personal, y valorar su trabajo es una decisión del docente, no de una herramienta.
La buena noticia es que se puede obtener gran parte de la ayuda sin introducir ningún dato personal. Este artículo propone un procedimiento en seis pasos que trabaja con criterios generales o con textos anonimizados, y deja claro qué hace la IA y qué sigue haciendo el docente. La protección de datos es un terreno muy activo: la AEPD recibió en 2025 30.931 reclamaciones, la cifra más alta de su historia y un 64 % más que el año anterior. No son todas de IA ni de centros educativos, porque el dato no lo desglosa, pero conviene tomarlo como señal de prudencia.
Qué cuenta como dato del alumno (más de lo que parece)
Quitar el nombre no basta. Para alguien que conoce el contexto, un texto puede identificar a su autor por cómo escribe, por lo que cuenta o por los detalles que menciona. Son datos del alumno:
- Identificadores directos: nombre y apellidos, fotos, voz, firma, número de lista o de matrícula.
- Combinaciones que identifican: curso, grupo y centro juntos, o una anécdota que solo ese alumno puede haber vivido.
- Contenidos sensibles dentro del propio trabajo: referencias a la familia, la salud, necesidades de apoyo, situaciones personales, conflictos con compañeros o conductas.
- Cualquier juicio sobre la persona (no sobre el trabajo): «es un alumno vago», «está pasando una mala época».
Qué dice el marco normativo (en pocas líneas)
Sin entrar en detalles que corresponden al delegado de protección de datos del centro, hay cuatro referencias útiles:
- Datos de menores. La Ley Orgánica 3/2018 (artículo 7) establece que el tratamiento de datos personales de un menor solo podrá fundarse en su consentimiento cuando sea mayor de catorce años, salvo los supuestos en que la ley exija la asistencia de quienes ejercen la patria potestad o tutela. Es solo una pieza: la base legal que aplica a cada uso concreto en un centro la determina su delegado de protección de datos.
- Recomendaciones de la AEPD. La AEPD publicó el 27 de enero de 2026 el decálogo «Cuidado con lo que le confIAs», que recuerda que la infancia y la adolescencia pueden no ser plenamente conscientes de los riesgos de compartir información con una herramienta de IA. Son recomendaciones, no obligaciones legales por sí mismas.
- Evaluar es un acto delicado. El anexo III del Reglamento europeo de IA incluye entre los usos de alto riesgo en educación los sistemas de IA destinados a evaluar resultados de aprendizaje, también cuando se usan para orientar el proceso de aprendizaje. Es una clasificación de alto riesgo, no una prohibición, y sus obligaciones se aplican desde el 2 de diciembre de 2027. No lo citamos para decidir si tu uso concreto está dentro o fuera, sino como señal de por qué la valoración del alumnado debe seguir en manos del docente.
- Emociones. El Reglamento prohíbe el reconocimiento de emociones en centros educativos, con excepciones por razones médicas o de seguridad. Así que no uses la IA para deducir cómo se siente un alumno ni qué le pasa.
Si dudas sobre un uso concreto, consulta al delegado de protección de datos del centro. Para entender mejor cómo se articula la base legal, puedes leer consentimiento o función educativa: base legal del uso de IA.
El procedimiento, paso a paso
Paso 1. Define tú los criterios. Antes de abrir ninguna herramienta, decide qué valoras en el trabajo: tres o cuatro criterios (por ejemplo, claridad, argumentación, uso de fuentes, ortografía) y qué significa cumplirlos mejor o peor. La rúbrica es tuya. Sin ella, la IA producirá comentarios genéricos.
Paso 2. Pide un banco de comentarios, no un comentario por alumno. Describe a la herramienta la materia, el curso, los criterios y el tono, y pide frases formativas para cada criterio y para cada nivel de logro, con una sugerencia concreta de mejora. No necesita ningún trabajo real. De una sola petición salen frases con las que puedes componer comentarios para todo el grupo.
Paso 3. Si necesitas partir de un trabajo real, anonimízalo bien, o mejor, sustitúyelo. Lo más seguro es crear un «trabajo tipo» inventado, con los errores y aciertos habituales de tu grupo, y pedir comentarios sobre él. Si decides partir de un fragmento real, quita todo lo del apartado anterior y reescribe las partes que puedan identificar al autor. Ante la menor duda, no lo uses.
Paso 4. Revisa lo que devuelve la herramienta. Comprueba que sea correcto, que se ajuste a tu rúbrica, que el tono sea adecuado a la edad, que no compare ni etiquete al alumno y que no invente hechos sobre el trabajo. La IA se equivoca con aplomo: lo que no hayas revisado no se envía.
Paso 5. Personaliza fuera de la herramienta. El nombre y los detalles del trabajo real los añades tú, en tu propio documento o en el sistema del centro, no en la IA. Elige las frases que encajan, ajústalas a cada alumno y firma el comentario. El tono cercano que da valor a la retroalimentación es el tuyo.
Paso 6. Deja constancia, sin datos. Anota qué herramienta usaste, para qué y qué tipo de texto introdujiste (criterios, texto inventado), conforme al protocolo del centro. Eso ayuda al delegado de protección de datos y a tus compañeros a seguir el mismo camino.
Qué hace la IA y qué hace el docente
| Parte del trabajo | La IA puede | El docente |
|---|---|---|
| Criterios y rúbrica | Sugerir una estructura si se la pides | Decide qué se valora y con qué peso |
| Banco de comentarios | Redactar frases por criterio y nivel | Elige, corrige y adapta |
| Comentario final a cada alumno | Nada con datos reales | Lo redacta o lo completa y lo firma |
| Calificación | Nada | Decide la nota y su justificación |
| Detección de problemas personales | Nada | Habla con el alumno, la familia y el equipo de orientación |
Lista de comprobación antes de pegar un texto
- ¿Hay nombres, apellidos, curso, grupo o centro? Los he quitado.
- ¿Aparecen familia, salud, apoyos o situaciones personales? He reescrito esas partes o no uso el texto.
- ¿Alguien que conozca al grupo podría saber de quién es? Si la respuesta es sí, uso un texto inventado.
- ¿Estoy en una herramienta autorizada por el centro, con mi cuenta profesional?
- ¿Le pido formulaciones o le pido que califique? Solo lo primero.
Qué conviene evitar
- Pegar trabajos con el nombre del alumno o fotos de cuadernos con letra y datos.
- Pedir a la IA una nota o una valoración global del alumno.
- Usar la IA para analizar a un alumno concreto («¿qué le pasa a este niño?»).
- Usar cuentas personales o herramientas no autorizadas con información del alumnado.
- Enviar comentarios sin leerlos. Es el error más barato de evitar y el más difícil de reparar.
Para entender dónde acaban los datos cuando se usa una plataforma de IA, mira dónde viajan los datos del alumnado al usar una plataforma de IA. Si te interesa la parte de las familias, la pregunta de los deberes está tratada en ¿puede mi hijo usar IA en los deberes? Acuerdos con el colegio. Y sobre las implicaciones del Reglamento europeo en el aula, educación y alto riesgo: qué usos escolares de IA vigila Europa.
Fuentes
- AEPD (2025): La Agencia recibió más de 30.000 reclamaciones en 2025, un 64% más que el año anterior
- BOE (2025): Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales
- AEPD (2026): La AEPD publica un decálogo con recomendaciones para proteger la privacidad al usar herramientas de IA
- Comisión Europea, AI Act Service Desk (2026): ANNEX III | AI Act Service Desk
- Comisión Europea, Shaping Europe's digital future (2026): AI Act | Shaping Europe's digital future
Conclusión
Se puede ahorrar tiempo en la retroalimentación sin exponer a nadie: definir los criterios, pedir a la IA un banco de frases por nivel, trabajar con textos inventados o bien anonimizados, revisar todo y personalizar fuera de la herramienta. La IA redacta variantes; el docente decide qué se valora, qué se dice a cada alumno y qué nota merece.
En MG Solutions damos masterclasses de IA a alumnos de ESO y Bachillerato: tres días en el colegio con herramientas para su día a día, para estudiar mejor y para usar la IA de forma responsable.
Puedes ver más en nuestra formación en IA para colegios.
Si quieres ver cómo encajaría en tu caso, escríbenos y lo hablamos.