Formación en colegios·1 de octubre de 2026·7 min de lectura

Cómo pedir a la IA un buen material: instrucciones para docentes

Cómo formular un encargo claro a la IA (etapa, objetivo, extensión, tono y formato) para obtener un material útil a la primera, con una plantilla pensada para docentes.

Le pides a una herramienta de IA «una actividad sobre el ciclo del agua» y te devuelve un texto correcto, pero genérico: no sabe en qué curso estás, qué habéis visto ya, cuánto tiempo tienes ni cómo suelen leer tus alumnos. Acabas reescribiéndolo durante veinte minutos y concluyes que «la IA no sirve para esto». La mayoría de las veces, el problema no es la herramienta: es que el encargo era demasiado corto.

Pedir un buen material es parecido a darle instrucciones a un compañero o compañera que llega hoy al centro y no conoce tu aula. Si quieres que el resultado te sirva, hay que contarle lo esencial. Este artículo te da seis datos que cambian el resultado, una plantilla que puedes copiar, un ejemplo y una lista de lo que nunca debe ir en una instrucción. Todo con una idea de fondo: la IA propone, tú decides.

Piensa en alguien que no conoce tu clase

Imagina que mañana te sustituye alguien de otro centro y le dejas una nota que dice «explícales las fracciones». Sabrás lo que pasa: hará una clase razonable, pero no la tuya. Ahora imagina la nota completa: curso, qué se ha visto, qué se pretende, cuánto dura la sesión, cómo es el grupo, qué evitar. La clase mejora sin que el sustituto sepa más.

Con la IA ocurre lo mismo. Una herramienta de este tipo no conoce tu programación, tu grupo ni tu estilo. Todo lo que le cuentes lo usa; lo que no le cuentes lo inventa o lo rellena con lo más habitual. Y lo más habitual rara vez es lo que necesitas.

Los seis datos que cambian el resultado

  1. Etapa y grupo. Curso y nivel (por ejemplo, «4.º de Primaria» o «2.º de ESO») y una descripción general del grupo: ritmos distintos, nivel de lectura, si hay alumnado que aprende mejor con apoyos visuales. Sin nombres ni datos que identifiquen a nadie.
  2. Objetivo. Qué debe saber o ser capaz de hacer el alumnado al terminar. «Que expliquen con sus palabras los estados del agua» es mejor que «que aprendan el ciclo del agua».
  3. Contenido concreto. Tema, qué habéis visto ya y qué no. Evita que repita lo conocido o se adelante a lo que aún no toca.
  4. Extensión y tiempo. Una ficha de una cara, diez preguntas, una actividad para una sesión de cuarenta y cinco minutos. Sin límite, el resultado suele ser demasiado largo.
  5. Tono y lenguaje. Cercano, formal, con vocabulario sencillo para esa edad, con frases cortas. Si lo vas a leer en voz alta, dilo.
  6. Formato. Lista numerada, tabla, ficha con espacio para responder, rúbrica, juego de preguntas. Cuanto más concreto, menos tendrás que rehacer.

Y dos extras que merecen una línea cada uno: lo que no quieres («sin ejemplos que mencionen marcas», «sin preguntas de verdadero o falso») y una petición de transparencia: «al final, dime qué has supuesto y qué conviene que compruebe».

Una plantilla que puedes copiar

Rellena los huecos entre corchetes. Está pensada para escribirse en un par de minutos:

Soy docente de [materia] en [curso y etapa]. Mi grupo es de [número aproximado] alumnos, con [rasgos generales: ritmos distintos, nivel de lectura variado, etc.]. No incluyo nombres ni datos personales.

Objetivo: que al terminar la sesión el alumnado sea capaz de [qué debe saber o hacer].

Tema: [tema concreto]. Ya hemos visto [...]. Todavía no hemos visto [...].

Quiero: [ficha, lectura, juego de preguntas, rúbrica...] de [extensión], pensada para [tiempo disponible].

Tono: [cercano / claro / formal], con vocabulario adecuado para [edad].

Formato: [lista numerada / tabla / ficha con huecos / ...].

Evita: [lo que no quieres].

Al final, dime qué has supuesto y qué debería comprobar yo.

De una instrucción vaga a una clara

Antes: «Hazme una actividad sobre el ciclo del agua.»

Después: «Soy docente de Conocimiento del Medio en 4.º de Primaria. Mi grupo es de unos veinticinco alumnos, con niveles de lectura variados; algunos necesitan apoyo visual. No incluyo nombres ni datos personales. Objetivo: que expliquen con sus palabras los estados del agua y cómo cambia de uno a otro. Ya hemos visto el agua líquida y sólida; todavía no el vapor. Quiero una ficha de una cara, para una sesión de cuarenta y cinco minutos, con una explicación corta, un dibujo para completar y cuatro preguntas de menos a más difíciles. Tono cercano, frases cortas. Formato: lista numerada. Evita ejemplos con marcas comerciales. Al final, dime qué has supuesto y qué debería comprobar yo.»

La segunda versión tarda un minuto más en escribirse y evita casi toda la reescritura. Aun así, no es un resultado final: es un borrador que revisarás.

Qué hace la IA y qué haces tú

La IA puede Tú decides y haces
Proponer un primer borrador de la ficha, el texto o las preguntas Fijar el objetivo de aprendizaje y qué encaja en tu programación
Ofrecer variantes: más corta, con lectura más sencilla, en otro formato Comprobar que el contenido es correcto y que el nivel es el adecuado
Sugerir ejemplos y preguntas de distinto nivel Elegir qué ejemplos son cercanos a tu alumnado
Ordenar y dar formato a lo que ya has pensado Revisar sesgos, estereotipos y tono
Preparar una versión adaptada a partir de tu texto Decidir qué se usa en clase y cómo se evalúa

La evaluación y la calificación del alumnado no se delegan: las hace el docente. La IA puede ayudarte a preparar una rúbrica, pero quien la aplica y decide la nota eres tú.

Después de la primera respuesta: pide ajustes concretos

La primera respuesta casi nunca es la definitiva, y está bien. Lo útil es pedir cambios precisos en vez de volver a empezar:

  • «Hazlo más corto: que quepa en media cara.»
  • «Sustituye el tercer ejemplo por uno de la vida diaria de un pueblo.»
  • «Añade una versión con lectura más sencilla para alumnado que necesita apoyo.»
  • «Dame tres preguntas de comprensión y dos de reflexión.»
  • «Revisa que ningún ejemplo asigne un oficio o un rol a un género concreto.»

Con dos o tres rondas suele bastar. Y cuando una instrucción te funcione, guárdala: un banco de instrucciones compartido por el departamento ahorra mucho tiempo y ayuda a que todos pidan con el mismo criterio.

Lo que nunca debe ir en una instrucción

  • Datos del alumnado. Nada de nombres, calificaciones, informes, diagnósticos ni cualquier dato que identifique a un menor. Usar datos personales de menores en herramientas externas exige base legal y, cuando proceda, consentimiento; ante cualquier duda, consulta con el delegado de protección de datos del centro. Si quieres entender por dónde viajan los datos, tienes dónde viajan los datos del alumnado al usar una plataforma de IA.
  • Pruebas para calificar. No pidas a la IA que califique trabajos del alumnado ni que decida si un texto es «copiado». La valoración es del docente.
  • Materiales ajenos completos. Pegar un capítulo íntegro de un libro de texto puede chocar con las condiciones de la editorial; resume o describe lo que necesitas en su lugar.

Antes de llevarlo al aula

Trata el borrador como si lo hubiera escrito un compañero nuevo: léelo entero y pregúntate si es exacto, si el nivel de lectura es el de tu grupo, si los ejemplos son inclusivos, si las instrucciones al alumnado se entienden y si encaja con lo que has programado. Una IA puede escribir con aplomo algo que no es cierto. Para revisarlo con método, mira verificar lo que dice la IA antes de llevarlo al aula. Y si quieres montar una programación a partir de este tipo de borradores sin copiar y pegar, tienes programación didáctica con IA: método para no copiar y pegar.

Si tu necesidad es adaptar un texto a distintos niveles de lectura, hay una guía específica en adaptar el nivel de lectura de un texto con IA.

Conclusión

Un buen material empieza por un buen encargo: etapa y grupo, objetivo, contenido, extensión, tono y formato. Con una plantilla de dos minutos, la herramienta deja de adivinar y tú dejas de reescribir. Pero la IA solo propone: revisar, adaptar a tu grupo, evaluar y cuidar los datos del alumnado sigue siendo trabajo del docente.

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